sábado, 5 de septiembre de 2020

Espectros y duendes

 Parte I. El camino desde el arcade hasta la conversión

No sé si por el título habrás caído en la cuenta sobre que juego voy a escribir en esta ocasión. Para mi es uno de los juegos mas queridos para C64. Además es un programa que ha estado 'persiguiéndome', o mas persiguiéndole yo a él, hasta prácticamente nuestros días.

No voy a mantener el misterio durante mas tiempo, el programa no es ni mas ni menos que Ghosts 'n Goblins. Voy hacer un pequeño viaje por mi mente para recordar y desgranar poco a poco mi relación con este juego. 

Pensando en como voy afrontar mi nuevo 'análisis' me he dado cuenta de que la mente es como una base de datos sin indexar, quizás sea por deformación profesional tiendo a simplificar las cosas hacia los ordenadores y todo lo relacionado con ellos... Encauzando mi línea de pensamiento, como decía una base de datos no indexada. Pero esta maravillosa máquina que es la memoria solo debe encontrar un punto de acceso, e inmediatamente trae a primer plano recuerdos, a su vez éstos llaman a otros, y poco a poco forman una historia, la historia de tu vida.

Por eso, accediendo, y accediendo, cuando me he querido dar cuenta llevaba escrito demasiado. Solo he tecleado una parte de mis ‘primeras relaciones’ con el susodicho juego, y mas que una entrada de un blog, parece un ‘ensayo’ infumable de los recuerdos del abuelo cebolleta de turno, perdido en una maraña de hilos de pensamiento, los cuales al final, no llevan a ningún sitio. Por lo tanto, aunque por el título lo habrás descubierto, esta va a ser la primera parte, obviamente será seguida de una segunda, esperemos que sea la ultima… 

Sin mas preámbulos comenzamos.

Como de costumbre vamos a empezar por el principio, y al principio de la mayoría de estas historias de señor perdido en sus recuerdos, empiezan con un arcade. ¡Otra vez con una máquina! Si amigo 'ochobitero', mi infancia y pre-adolescencia tienen mucho que ver estos cacharros, pues en esa época estaban anclados en todo tipo de lugares públicos.

En aquellos tiempos mi barrio era un hervidero de chavalería. Un barrio con sus edificios de diez plantas construidos desde los principios de los setenta. Un barrio obrero donde la vida era un poquito diferente a la actual. Como decía, hubo una época en que coincidíamos una manada de chavales que nos identificamos por el bloque al que pertenecíamos, jugábamos en la calle, principalmente al fútbol, sin olvidar las chapas o juegos como el 'visto'. Si tienes mas o menos mi edad seguro que lo has jugado, pero con otro nombre, en otra ocasión lo escribo, porque ya me estoy escorando, descentrándome de mi rumbo.

Pues por allí estábamos, vacaciones, calor, viendo cada día con la intensidad de la juventud. Sabiendo cual arcade estaba en cada uno de los locales de mi barrio. Si recuerdas el anterior capítulo, sabrás como poseía en mi cabecita un preciso mapa de todas y cada una de las máquinas recreativas. Pesándolo ahora, en mi barrio existían muchos bares…

Pronto recibí buenas nuevas, una ‘nueva’ máquina había aparecido en el barrio, su nombre: 'la de los zombis'. Para mi, la mayoría de los arcades tenían denominaciones propias del grupo que las frecuentaba. Así tenemos nombres como, 'la máquina del ninja y el perro', o 'la del Ferrari'. Pero volvamos a la historia, el sitio en cuestión donde se encontraba, era pequeño, muy pequeño, una taberna. El local no me gusto, no tenía buena fama en el barrio, y su aspecto exterior era muy cutre. Oscuro, con un olor vamos a llamarlo peculiar. Mezcla de tabaco negro, con toques de fritanga, dejando al final del paladar un regusto amargo a tercio de Mahou. A la izquierda de la puerta del local habían instalado el cajón, bajo, con una gran curva a los lados, no era de los grandes, mas bien pequeño. A su lado se apilaban cajas de cervezas sobre un par de barriles plateados. Este primer encuentro fue infructuoso, la máquina estaba literalmente enterrada en gente, chavales mas altos y mayores, por lo tanto no pude ver mucho. Habría que dejarlo para otra ocasión. Fue difícil asomarse para comprobar de que se trataba, siempre estaba abarrotada. 

Casi me olvidé de ello, como he mencionado el sitio no tenía buena fama, pero un día no sé por qué me acerqué o quizás pasé por allí... Increíblemente la máquina se encontraba vacía ¡estaba de suerte! Inmediatamente me dispuse a realizar la consabida inspección. Como ya he dicho el cajón era mas pequeño de lo que estaba acostumbrado, con dos pronunciadas curvas en los laterales, la pantalla estaba muy inclinada hacia abajo, casi tenías que asomarte para ver lo que se cocía en su interior. No recuerdo marquesina iluminada encima de ella. Una sola palanca con dos botones, cuando me asomé me encuentro esto:

Jeroglífico digno de las pirámides…

¡Leñes! ¡Qué raro es esto! Con el tiempo lo he descubierto, era la versión japonesa de la placa. Como buen 'arcadiano' había que dejar a la máquina mostrar sus 'encantos'. Me refiero a la 'demo' del juego, espero no pensaras en otras cosas, ya llegaran 'esas' máquinas. Tras el inteligible título aparece un barbudo en armadura, lanzando ¿lanzas?, mientras salta entre tumbas, es acosado por zombies azules con los ojos rojos. Entonces ¡sorpresa! Al ser alcanzado por uno de los zombies, o es por el escupitajo maligno de la planta carnívora, salta hacia un lado y se queda en gayumbos. Toda esta primera impresión se encuentra en mi mente con colores apagados, posiblemente el tubo del monitor estaba gastado, aunque no se notaban las siluetas del fósforo quemado, pero si tenía como una pátina de brillo bajo, puede que solo fuera polvo acumulado en la pantalla... Quién sabe.

Esta máquina me causo muy buena impresión, esa atmósfera de película de terror de serie B, junto con un personaje tan carismático en calzoncillos, me hizo amarla inmediatamente. No recuerdo jugar en aquel momento, es muy posible que no llevara dinero, o incluso fuera a por algún recado, no teniendo tiempo de entretenerme. De hecho creo no jugar en ese bar/taberna, primero porque casi siempre estaba ocupada. Segundo, fui advertido por mis progenitores del sitio. Ellos ya conocían mi 'filia' por las máquinas de marcianitos, y sabían que merodeaba por el barrio buscando 'víctimas', entrando en cualquier garito gracias a mi inocencia juvenil.

He estado dándole vueltas, me he topado varias veces con este arcade, y he estado meditando la primera vez que realmente jugué con él. Me voy a decantar por una de las visitas a Guadalajara para ver a mis abuelos. Cerca de su casa había una cafetería y allí el consabido arcade. ¡Qué bendita época! Prácticamente todos los locales tenían una de éstas. No voy a describir de nuevo el cajón porque, no me voy a repetir, ya lo hago mucho, y si te soy sincero no me acuerdo. Pero si recuerdo el nombre en inglés.

Pensado en retrospectiva, la 'fuente' de la versión japonesa mola más.

Los consabidos cinco duros aparecerían en mi bolsillo de esa 'paga' dominical mencionada en anteriores capítulos, o quizás un regalo de mi abuelo. Introduzco la moneda e inmediatamente suena un efecto fantasmagórico, reconozco que desde el primer instante te metían en situación. Pulsamos el botón y la consabida escena inicial del rapto de la princesa por el malvado demonio. Nuestro héroe se enfunda en su armadura…Y entonces... Suena la música inicial, desde ese momento grabada en mis neuronas, según escribo la estoy tarareando. Junto al 'loader' de Rambo de C64, son de las músicas marcadas a fuego en mi interior. Empieza la aventura, disparamos a diestro y siniestro, los zombies aparecen por doquier, llego a la primera tumba... El drama comienza, debo pulsar el otro botón para saltar. Salto, pero con tan mala fortuna que un malvado zombie emerge del suelo justo donde voy a caer. Ya estamos en 'deshavillé', seguimos avanzando a duras penas, los enemigos tienen muy mala leche. Llegamos a un montículo, una planta carnívora nos recibe con uno de sus esputos envenenados, ¡salta!, ¡agáchate! Esa indecisión hace que el pobre caballero se convierta en un saquito de huesos... Aparece un mapa, en el cual se nos muestra nuestro progreso. Al principio el indicador se me antoja una ¿pluma? Me doy cuenta de lo surrealista de la idea, es lo que pareció por mucho tiempo, con el paso de las partidas me di cuenta, es el casco del caballero, o no... El mapa me alucina, el juego es enorme ¿cuántas fases tiene? Vamos con la segunda vida, esta vez tenemos mas cuidado donde aparecen los zombies, avanzamos con cuidado, aquí está nuestro primer reto lanza gargajos. Subimos por la escalera, pero la maldita anticipa nuestro movimiento. De un salto, mientras somos despojados de nuestra querida armadura, llegamos arriba, esta vez no hay salvación para nuestra enemiga, desaparece en una explosión fantasmal. Seguimos por la parte superior del montículo, los enemigos siguen emergiendo, pero se despachan mientras salto entre lápidas. Otra planta, pero esta vez no le doy tiempo a reaccionar, se volatiliza bajo mi certero lanzamiento. El montículo termina, caemos al suelo, continuamos avanzado. Un cuervo nos grazna desafiante posado en una lápida, también es finiquitado de otro certero disparo. Salto la tumba, noto que los zombies han desaparecido. El scroll sigue avanzando, un 'demonio' rojo aparece soltando un chillido. Empieza a moverse arriba y abajo, ¿también me escupe?, debe ser marca de la casa eso de que los engendros diabólicos 'gargajeen' a la gente. Intento acertarle pero me es imposible. De repente, mientras vuela, enfila hacia a mi cual kamikaze suicida.... La musiquilla de la muerte de nuestro protagonista junto con sus huesos aparecen de nuevo. La última vida es mas o menos la misma historia… Vuelvo a la barra donde mi padre me mira divertido, a él nunca le gustaron estas cosas, ni los ordenadores. "Siempre pierdes con estos juegos", me decía. Yo escuchaba distraído mientras bebía mi Trina de naranja, entre nervioso y frustrado, deseando jugar otra partida.

Ya he mencionado que este arcade me le encontré por muchos sitios, pero antes de pasar a la historia 'ochobitera' del juego, quiero mencionar dos pequeñas anécdotas.

Acudí con un amigo a un bar donde estaba el GnG, queríamos echar una ‘partideja’. Yo jugaría primero porque al ser muy malo acabaría pronto. Mi amigo probablemente llegaría mucho, mucho, mas lejos. Es de las personas que se le daban bien todo tipo de juegos, sobre todo los arcades. La máquina estaba ocupada por dos personas, ambas nos doblaban la edad probablemente. El hombre joven, lo voy a llamar así, tal vez tendría unos treinta mas o menos, jugaba muy mal, incluso peor que yo, que ya es decir. Se le notaba agarrotado, sudoroso, no solía jugar a los arcades. El otro apoyado a un lado del cajón miraba sonriente, mientras soltaba pequeñas puyas sobre su destreza. Nosotros nos acercamos, empezamos a mirar mientras comentábamos cosas del juego, esperando pacientemente nuestro turno. En esas estábamos cuando recoge el arma de la antorcha, en mi opinión la peor de todo el juego. Entonces cual niño repelente, empecé con todo tipo de comentarios despectivos del arma: Mira como se mueve, el pobre alcance, no sirve para nada... El joven apoyado en la máquina me miraba con una sonrisa de oreja a oreja mientras apuraba su botellín, el jugador se 'encabronaba' cada vez mas, soltando bufidos, chasquidos de desaprobación, y comentarios del tipo: "Pues a mi me mola el fuego". Cuando acabó, con cara de enfado, mirándome de reojo, revolvió en su bolsillo sacando veinte duros, e inmediatamente los deslizó por el cajetín. Esto era un fastidio cuatro créditos del tirón. Ante la malhumorada maniobra, mi amigo me tiró un poco de la manga haciéndome una seña para irnos del local. El mismo me comentó que me había pasado un poco, en ese momento no me di cuenta de mis desafortunados comentarios, y de lo cerca que había estado de ganarme un tortazo, no sé sin razón, juzgad por vosotros mismos.

La segunda anécdota, prometo que no será la última, es otra situación completamente diferente, una celebración familiar, posiblemente un cumpleaños. Recuerdo un restaurante en Madrid, era invierno, llovía a mares. Mis primos y yo, como niños, nos inquietábamos después de los postres, los 'mayores' hablaban y los 'pequeños' nos aburríamos. Al final siempre nos daban permiso para deambular un poco. 

Tras el postre mis primos y yo nos acercamos a la máquina del restaurante que curiosamente también era GnG. Jugaba un niño, mas que pequeño que nosotros mientras un adulto, su padre tal vez, le miraba. El chavalin estaba parapetado, agachado, disparando sin fin a una de las lápidas. De repente apareció un espectro encima de ella echándole un maldición, convirtiéndolo en ¡rana! Me quede perplejo, no tenía ni idea de este 'truco'. El niño, también completamente descolocado, empezó a saltar sin control por el escenario. El chico tenía potra, avanzaba por el escenario sin ser tocado por los zombies, ignorando al demonio rojo, continuó avanzado. "¿Qué hago ahora?" pregunto confundido, el adulto le contesto: "Mira hay agua, métete dentro." Realmente es una consecuencia lógica si eres una rana…

La historia con este juego no acaba aquí, tenemos una segunda parte, e incluso un ‘remember’ tan de moda ahora con algunas canciones, conciertos, o lo que sea.

Por supuesto pronto descubrí las conversiones del juego para los ordenadores de ocho bits. Como de costumbre, mi revista favorita redacta su artículo. Ya sé, me vais a tachar de repetirme mucho, pero no puedo resistirme a mencionarlo.

Micromanía número 16, año II. En la propia portada se menciona el GnG “Con cargador de vidas infinitas”

Como podéis imaginar es otro de los artículos mas queridos por mi parte, un Patas Arriba, como el ‘Diox Ochobitero’ manda. Historia divertida, con final inesperado, te cuenta de forma novelada las tres fases del juego de Spectrum, animadas por unas caricaturas de los enemigos, armas, protagonista y princesa, además del consabido cargador. Curiosamente el especial de la revista publicado en ese mes, también contiene una reseña del mismo juego para su versión de Amstrad.

No recuerdo leer en la revista la versión de C64, lo mismo está por alguno de los números.

¿Cómo conocí la versión de mi querido C64? Pues curiosamente de mano de un compañero del cole, él también tenía un C64. La versión vulgarmente llamada ‘la panera’, yo tengo la versión C, la cual se parece mas a un C128. El compi tenía en su posesión el GnG, por supuesto me emocioné muchísimo, e insistí en acompañarle a su casa después de las clases para incarle el diente y lo mismo llevarme a casa una copia. Cuando llegamos a su casa su hermano mayor usaba el equipo. Puso cara de fastidio cuando su madre le ‘obligó’ a dejarnos usar el ordenador. Algo que siempre he recordado de ese día, y todavía no entiendo bien, antes de levantarse de mala gana escribió “SYS 7” mas return. 

Ahora poseo unos ínfimos conocimientos de informática, pero sigo intrigado con esa llamada, pues si bien no estoy seguro de nada, ya sabéis la senectud, la dirección 7 del C64 forma parte de la memoria llamada página cero. No sé muy bien lo que pretendía, pero le dio igual, pues su hermano pequeño apago y encendió el C64.

Otra cosa me llamó la atención, no tenía el ordenador ‘enganchado’ a un televisor compartido en el salón de casa como yo, si no a un monitor de la propia marca. Solo los había visto en los escaparates, pero éste tenía un fallo mayúsculo para mí, era de fósforo verde. 

Para mi asombro y decepción también, veo aparecer un disco de 5 ¼, insertándolo en una flamante disquetera 1541. Mis ilusiones de llevarme una copia se esfumaron con el sonido de los cabezales de la unidad cargando el programa. Por lo menos pude probarlo, llevándome un grata sorpresa. Era mejor en comparación con las fotos que había visto en las revistas. Además estaba la fase del bosque, la de los trolls… ¡Una maravilla! Voy a parar aquí, me reservo el ‘análisis subjetivo, personal y transferible’ para después, cuando lleguemos a poseer una copia propia. Aunque algo decepcionado, las ganas de conseguir el juego aumentaron de forma exponencial. 

La vida continua y conozco a un vecino de mi barrio que también tiene un C64 ¡vaya suerte! Me dije, no conocía a muchos poseedores de mi mismo modelo. Empezamos a intercambiar juegos, e incluso se ofrece a grabarme algunas cintas. Si, lo sé, esto es piratería pura y dura, pero entonces, yo por lo menos, no era consciente de ello, para mi era una maravilla. Conozco a otro dueño de un Commodore, intercambiamos juegos, y encima puede grabarme algunos. 

Para mi gran regocijo tiene una copia del GnG, inmediatamente le paso una TDKD60 para grabarlo. La elección era lógica, un juego como ese se merecía de lo bueno lo mejor. Esa cinta estaba reservada para grandes ocasiones. 

Hasta tres veces el muchacho lo grabo, pero mi Datacasette se negaba a reconocerlo. Aparecía el consabido “FOUND: GHOST 'N GOBLINS”, a continuación seguía cargando pero nada, ni siquiera las líneas multicolor… ¡Qué decepción! 

Algunos leyendo esto ultimo pensaréis en el mágico azimut del reproductor, pero yo nunca me atreví a tocarlo por miedo a que las demás cintas dejaran de cargar.

Pasa el tiempo y empiezo a leer en la Micromanía unos anuncios de una tienda llamada ‘Centro Mail’… “Venta de juegos por correo, qué interesante…” me digo mientras paseo mi ojos por un montón de títulos. Uno de ellos me llama la atención 6 PACK VOL.3, un recopilatorio… Ya había probado las mieles de un pack, el famoso ERBE88, que con vuestro permiso comentaremos en futuros artículos. Empiezo a leer los títulos…. ¡Ghost’n Goblins! ¡Ya está! ¡Va ser mío! Pero hay mas títulos te dirás, lo sé, lo sé, pero al ver el primer título los demás casi los obvio.

No recuerdo si llamé por teléfono o envié un cupón, pedí varios juegos/recopilatorios a esta tienda, tampoco recuerdo el precio, seguro que algo mas de 875 pesetas, pero merecía la pena ¡eran 6 juegos!

La emoción de esperar la notificación depositada en el buzón del aviso de llegada para recoger el paquete ‘contra reembolso’, ir a la oficina de correos, llegar a casa y desempaquetar el objeto de deseo.

¡Por fin! Una copia original del juego deseado.

Hasta aquí la primera parte de este articulo. Espero que al menos os haya entretenido, os prometo una segunda parte con un ‘análisis profundo y subjetivo’ de la conversión en cuestión.

Por aquí os dejo el link por si queréis echarle un vistazo.

DarrO


sábado, 8 de agosto de 2020

Street Fighter, el camino desde la frustración hasta la decepción.

Como mi primer artículo ‘serio’, de hecho este blog no pretende ser serio, solo subjetivo, quiero empezar con Street Fighter, pues tengo una relación muy ‘especial’ con él, muchas sensaciones encontradas, recuerdos a medio borrar y algún que otro conflicto en la paridad de mis emociones con los sus correspondientes recuerdos. 
Por cierto, desde ahora SF porque me cuesta horrores escribirlo y seguro que todas las veces escritas serían diferentes.
La primera parte de esta entrada voy a contar la historia de mi primer y único encuentro con el arcade de SF. En próximos artículos te darás cuenta de que la mayoría de mis primeros recuerdos ‘videojueguiles’ empiezan con una máquina, siempre las llamábamos máquinas, o incluso máquinas recreativas, por eso de encontrarse, en algunos casos antros, en las salas así llamadas, recreativos. Aunque esta historia comienza en otros lugares donde también existían estos aparatos, bares, restaurantes, y mesones. 

Mi ciudad es Alcalá de Henares, siempre he vivido aquí, considerándome complutense, aunque no nací en Alcalá, pero eso es otra historia… El caso es que en aquella época la mayoría de la gente, salía los Domingos a dar una vuelta por el centro y a tomar algo, lo que vulgarmente se llamaba el vermú, no sé si ahora se hace lo mismo. Las familias paseaban por Plaza de Cervantes, Calle Mayor, Plaza de San Diego y aledaños. Si no has estado en mi ciudad te lo aconsejo, el centro es bonito de pasear. Por aquellos tiempos existía un bar-restaurante llamado Aldonza, sito en la Calle Mayor, al lado del Hospital de Antezana, también llamado ‘el hospitalito’. 
Pronto cobró fama, nueva apertura, atención agradable, y lo creo que ayudó mucho a ser conocido en el centro, los Domingos obsequiaban con una tapa la consumición, una cazuelita de paella. Por lo tanto no es de extrañar que pronto alcanzara fama, poniéndose de moda. Muchas familias, entre ellas la mía, acudían a tomar algo antes de comer. El interior era estrecho, haciéndolo aún más, la larga y ancha barra, donde se servían cervezas, vinos, además de las mencionadas tapas de fin de semana. Al final de esta barra una puerta, la cual desembocaba en un comedor, algo pequeño pero muy agradable…
Ya se le está yendo la olla al ‘abuelo’, se pierde en recuerdos que no nos importan, dónde está lo que venía usted a contar… Pues aquí justamente, el final de esta barra describía un semicírculo para morir en la pared. Entre este hueco donde finalizaba y la medianería con la sala del restaurante, había una máquina ¡Por fin! Tantas vueltas para contar que al final de la barra de un bar existía un arcade ¿Cómo en muchos de los bares de entonces? ¡Qué novedad!
A principio no me percaté del artefacto, en esa época siempre estaba muy atento a este tipo de cosas, de hecho tenía en mi cabeza un preciso mapa de cada una de las máquinas de todos los locales de mi barrio y prácticamente de todo el centro. Cuando me acerqué, no me llamó mucho la atención, era un cajón estándar, negro, con la parte superior iluminada, no recuerdo la marca. Quizás si me llamó la atención que parecía mas alto de lo normal, pero tampoco es una apreciación muy fiable. Yo era un niño, todos me parecían altos, ahora también, no se puede decir que sea un Tachenko, además toda esta historia no es muy fiable, escribo de memoria. Pues allí estábamos delante de una nueva ‘víctima’ esperando a ser probada, clasificada y archivada. Leñes, ahora que lo pienso parecía un terminator dispuesto a ‘despachar’ a su siguiente objetivo. Pero sigamos con el ‘análisis’, otra de las cosas que me llamo mucho mi atención fue que la marquesina donde iba alojado el joystick, por cierto sin bola, era metálica, brillaba como si fuera de aluminio. Otra curiosidad es que sólo poseía un botón, un botón grande, mas grande de los que estaba acostumbrado a ver. Aquí quiero realizar un inciso, yo recuerdo un sólo botón, pero buscando en el ‘Oráculo’ imágenes de la máquina original de SF, he visto que tenía dos botones, dos grandes botones. Ya sabéis, la memoria es frágil, se fragmenta, se recombina y por desgracia, muchas veces se pierde...   
Pues allí estábamos picados por la curiosidad, cómo no, había que inspeccionar la ‘demo’ que nos ofrecía el juego para solicitar nuestro dinero. Pero si os soy sincero solo recuerdo el logo de SF, un tío rubio rompiendo una pared con una pintada grafitera de CAPCOM… Poco más. A si que haya vamos, introducimos en la ranura mis cinco duretes, seguramente de esa exigua ‘paga’ de los Domingos. El resultado: Fulminados en menos que canta un gallo. Fui despachado sin piedad en dos rounds sin dar un puñetero golpe al contrincante. Recuerdo aporrear el gran botón, pero mi luchador seguía encajando uno tras otro los hábiles golpes de una especie de monje shaolin.
Me despedí de la máquina completamente frustrado, pensando que estaba rota y que me habían timado mis preciosos cinco duros. 
Como se puede apreciar, mis comienzos con los llamados ‘beatemups’ no fueron muy alegres, ni agradables. Desde ese momento creo que le cogí cierta tirria a los juegos de este tipo, por supuesto que he intentado otros como SFII, pero siempre con resultados desastrosos. Imagínate, con uno o dos botones fundido en un tiempo récord, pues con seis… El resultado era esperable. Nunca he sido un genio de los juegos, de ninguno, muy pocas máquinas he llegado a dominar, creo que puedo contarlas con los dedos de una mano y probablemente me sobren dos ellos.
Por supuesto en otras ocasiones volvimos a ese local, algunas veces me acerque para comprobar si seguía siendo el mismo, pero pronto fue sustituida por una máquina tragaperras, ¿tal vez no fui el único estafado? Por aquel entonces tenía la teoría, quizás un poco conspiranóica, de que si instalaban una máquina de premio en lugar del arcade, nunca mas volvía aparecer de nuevo una recreativa. Una pena, supongo que a la larga eran mas rentables...
Una vez desaparecida del local también fue borrada inmediatamente de mi particular base de datos cerebral, y como he escrito un poco mas arriba, nunca mas me encontré con este juego en su formato arcade, pero si en formato casero. Esto nos lleva hasta al segundo capítulo de esta relación odio/odio, con este juego.

Como sabréis por anteriores capítulos de Terrfic64, bueno solo hay uno anterior, mi referencia en esos tiempos ‘ochobiteros’ era la revista Micromanía. Hablamos de la famosa ‘sabana’, concretamente el número en que aparecía Aspar, nada menos que el número cinco. Si la revista de la primera época me encantaba, ésta me entusiasmaba más aún, había bajado de precio, siendo mas grande, con un formato interior completamente renovado, casi no podía pedir mas… Bueno si, mas juegos de C64. Tenía la sensación de que se mostraban muchos mas juegos de Spectrum, Amstrad, MSX, que de Commodore. Ahora se me antoja muy subjetivo, deberé revisitar de nuevo las micromanías de la segunda época. Pues he de reconocer que releyendo los números de la primera época, me he dado cuenta de que hay mucho mas de C64 de lo que recordaba. Haciendo un poco de publicidad, en el Fanzine de Explora Commodore numero 4, comento un poquito sobre ello, de como la memoria puede ser muy selectiva dependiendo de la situación en la que te encuentres.

Vamos a centrarnos un poco, como de costumbre me pierdo. Entre brumas cerebrales, recuerdo el articulo del SF, recuerdo que me llamó poderosamente la atención los grandes gráficos de las capturas, la definición de los sprites. Me dije a mi mismo, si eso lo puede hacer un Spectrum, el Commodore seguro que al menos puede igualarlo o incluso superarlo. Reconozco tener este pensamiento recurrente cada vez que leía la revista y un juego de Spectrum me gustaba. Voy a matizar este último pensamiento. Pensad en aquellos tiempos, yo no sabía  prácticamente nada de la tripas de ninguno de los ordenadores de la época. Los entendía como diferentes modelos, pero siempre supuse a Commodore y Amstrad como superiores al Spectrum, y por tanto podían igualarlo o superarlo. Que no se me enfaden los sprectruneros, es la opinión de un pre adolescente entonces, que tenía la sensación de que su revista favorita daba de lado a su querido cacharro.

Voy a confesar, me he leído de nuevo el artículo de este juego, porque como he mencionado, eran un cúmulo de sensaciones contradictorias, y así he podido acceder a esos recuerdos recónditos de mi exigua memoria de 64K.
Entiendo por qué me llamo tanto la atención, si has leído mi entrada anterior menciono un tipo de articulo de la revista, Patas Arriba. Pues bien, efectivamente este es un ejemplo típico. Solo voy a copiar el principio del mismo: “Nacer en una cloaca no es agradable ni tan siquiera para una rata, y el Bronx, el lugar donde vine al mundo deja bastante que desear al lado de una cloaca.[...]”
Junto con este principio, en el centro de las dos páginas, la carátula del juego, donde se representa la típica escena ochentera de peleas de bandas. Tiene todos los tópicos, chupas de cuero con cadenas, tachuelas, bandas de tela rodeando cabezas, un punkie, palos, un callejón oscuro y sucio… Sabes que va haber leñazos por doquier, y nuestro protagonista, al cual vemos de espaldas a nosotros en actitud de lucha, va impartir ‘justicia’, limpiando el barrio de maleantes. 
Tras esta introducción, cómo no te van a entrar ganas de jugar inmediatamente. Algunos os preguntaréis, ¿cómo es que no te acordaste de tu mala experiencia con el arcade? Buena pregunta, no recuerdo, recordar acordarme. Vaya redundancia de señor perdido en sus propios recuerdos.

Al poco cayó en mis manos, sabía que era una buena compra, me guiaba el ‘fidedigno’ artículo de mi revista favorita.

Cuando miro la carátula no puedo dejar de pensar en Van Damme o Charles Bronson.

Sin mas preámbulos, sacamos la cinta, la introducimos en el reproductor, Shift + Run Stop, ‘press play on tape’, pulsamos play, y el relajante sonido del motor del Datacasette comienza. 

Como buen ‘ochobitero’, ¿qué haces mientras esperas a que tu nuevo juego cargue? Pues ojeas las instrucciones. Leemos como empieza la ‘historia’ del juego: “En este juego tienes el papel de Street Fighter, que viaja por el mundo a fin de poner tu destreza frente adversarios de diferentes nacionalidades.[...]”. A mi entender la descripción de la Micromaía molaba bastante mas, aunque luego casi explica lo mismo, pero ha conseguido engancharte desde al minuto cero, devorando todo el texto, capturas de pantalla, y lo mejor de todo, no sé si adrede, te lo ha vendido. 
Sigues ojeando las instrucciones de la cinta, las lineas multicolor en la tele comienzan. Pasas la vista sin interés en los controles de Spectrum y Amstrad, pero te quedas con los que te interesan CBM 64/128: “Usar puerta núm 1 para el jugador 1…”, benditas traducciones, ahora me hacen sonreír, entonces me indignaba. ¡En mi C64 pone port! ¡Qué falta de seriedad!. La primera cosa me llama la atención, los controles están diferenciados por versiones, USA y UK. La verdad no entendí mucho eso. De repente el gráfico de la portada aparece en el televisor.
Pantalla de carga, tampoco está tal mal...

La verdad no se parecía en nada a la de la carátula de la cinta, a esto creo que estábamos todos acostumbrados. Ahora reconozco que si se parece a la portada del arcade. En mi opinión no es de las mejores, pero tampoco es una birria. Siempre se agradecía una pantalla de carga, sobre todo si cargabas de cintas, como en mi caso. Otro plus, con el que siempre intentabas asombrar a vecinos y familiares, eran las músicas de los cargadores. En este caso no había música.

Seguimos leyendo:”F1: multicarga on/off.” ¡Oh, no! ¡Un multicarga! Una palabra temida para los ‘cintistas’, me acabo de inventar este palabro para denominar a los sufridores de las cargas desde cinta, como en mi caso.
La primera decepción, pero tampoco tan grave, puedo soportarlo si el juego me gusta. Me engañaba mentalmente. Seguimos con la lectura, instrucciones de carga, tampoco le prestaba atención, en mi caso siempre era igual ‘SHIFT + RUN/STOP’, esto creo que lo he escrito antes…. Siguiente cosa que me llamó mucho la atención. Al final de las instrucciones de carga del CBM:”La versión USA en la cara 1. La versión UK en la cara 2”. Vuelvo a reconocer que esta frase me confundió bastante, estaba acostumbrado a que los juegos tenían la misma versión del juego por ambas caras, pero esto era una novedad. En esas tribulaciones andaba cuando la música del juego llama mi atención.

La pantalla inicial, sobria, poco menos que el título, tres opciones y poco mas. 


Pulsamos el botón del joystick y aparece esto:
Mi 'amigo' Retsu retorna a mi vida 'ochobitera'.

Por un momento me sentí confuso. Los muñecos que salen en ambos lados parecen los sprites que dibujo con Basic y luego a través de los pokes mágicos se hacen mas grandes. En este punto en mi cerebro saltaron todas las alarmas. De nuevo pulso el botón del joystick y empieza la acción. He de reconocer que los fondos del juego no son detestables, a mi modo de entender son correctos, pero qué pasa con los luchadores. Pasa que son un amasijo de píxeles enormes. Cuando andan todavía se intuyen que son personajes, pero cuando empiezan los supuestos movimientos de lucha, el drama aparece. En algunas ocasiones, como en los saltos, o el sprite/s de vencido se convierte en un confuso amasijo inconexo de colores, cuadrados, y vaya usted a saber que hay dentro de eso. Dónde está esa maravillosa definición que he visto en la revista. Creo que en ese momento hubiera perdonado hasta que hubiera sido en monocromo, como en la versión de Spectrum.
Las decepciones no acaban aquí. Aunque he mencionado que los fondos son en mi opinión correctos, tienen el problema de que el algunos casos, como en el de Japón, se confunden con los personajes creando una especie de superposición de colores que hacen confundir a los luchadores con el propio fondo…  Mención a parte esquivar o localizar las estrellas ninja que te lanza Geki.
Por lo menos podríamos salvarlo porque jugar es divertido… No, no lo es. El inicio del juego era frustrante, no podía pasar del primer enemigo, mi ‘queridísimo’ monje del arcade, Retsu. Recuerdo la desesperación, sentimientos encontrados entre la decepción de sentirme engañado y lo torpe que era, soy, manejando el joystick. Hasta que descubrí un ‘truco’, o bueno eso creía yo. Si conseguías arrinconarlo y darle puntapiés constantemente lograbas vencerlo, o quizás era agachándote y soltándole puñetazos en sus partes. He puesto puntapiés porque es lo que pone en las instrucciones, yo lo considero patadón jotero con la pierna estirada, muy poco elegante si suponemos a nuestro protagonista un experto en artes marciales. Con esta ‘técnica’ conseguí pasar rápidamente, sin pena ni gloria, por los escenarios de USA e Inglaterra, llegando a China, pero aquí las cosas cambiaban. En los anteriores escenarios con mi técnica ‘patadón-puñetazo-trapero’ pude alzarme con la victoria solo con el esfuerzo de machacar rápidamente el botón del joystick contra un atrapado contrincante. Pero en China, los adversarios alcanzaban cotas de dificultad inhumanas, por lo menos para mi. El señor Lee casi era imposible de vencer, saltando cual cabra mientras soltaba a diestro y siniestro patadas. Si te despistabas lo mas mínimo, recibías un buen sopapo en todo el colodrillo.
Para superarlo, lo que hacía, era intentar darle un golpe o dos para que mi energía fuera superior a suya y aguantar protegiéndome hasta agotar el tiempo. Con esta técnica ruin vencí un par de veces, pero con el siguiente tipo, Gen, la cosa no funcionó, a si que de éste no pasé nunca.

Algunos pensaréis, pues para no gustarte, le diste bastante… Si, reconozco que le di bastante. Tenía escasez de juegos, y una vez que estaba cargado había que aprovechar. Aunque el ‘truco’ fue descubierto muy pronto, llegaba mas o menos fácilmente al país de Confucio, pero solo para ver como mis créditos, el juego te daba tres creo, bajaban irremediablemente ante Lee o Gen. Después de recibir una vergonzosa derrota, había que rebobinar la cinta para cargar el primer escenario, la cosa se me hacía muy pesada, pero lo seguía intentando. 
Otros me dirán, ¿no le metiste un cargador de la Micromanía? He estado repasando mis cintas de cargadores de juegos, no encontrando ninguno. Quizás se publico alguno en la revista pero no me dio por teclearlo. ¿Tal vez por estos últimos frustrantes recuerdos?

No quiero acabar esta ‘critica’ sin realizar dos menciones especiales. La primera sobre Birdie, el punkie de UK.
Los gráficos de los luchadores son dramáticos, pero con Birdie alcanza cotas de surrealismo extremas.

Es uno de los luchadores mas altos del juego junto con Sagat. Pero si con este gráfico querían conseguir que te asustaras, creo que lo consiguen, siendo uno de los gráficos en mi opinión mas desastrosos del juego.

Como segunda gran mención quiero comentar el final de cada combate. Se supone que el luchador vencido aparece soltando una frase. Para muestra un botón:
Este gráfico siempre me recordó a un señor en bata.



A parte de que siempre dicen lo mismo, o las frases diferentes eran en el SFII… Cómo construyeron el gráfico, volviendo a escalar el sprite con el modo expandido del VIC-II. En algunos personajes alcanza unas altas cotas de surrealismo... 
El gráfico de Birdie expandido todavía se ve peor.

Pero aún esto no ha terminado… Recordemos que en las instrucciones aparecía escrito que existían dos versiones del juego, una por cada cara de la cinta. Pues bien, efectivamente un día revisionando mis cintas para ver a qué jugábamos esa tarde, me dio de nuevo por el SF, y volví a caer en la cuenta de la leyenda de las instrucciones. A si que ni corto ni perezoso, rebobine la cinta para cargar la cara 2 o B. No voy a escribir lo mismo de antes porque se me acusará de repetirme mas que las sopas de ajo, con razón. La carga comienza, la pantalla de carga es la misma, termina la carga, empieza el juego. ¿Es el mismo? Me pregunte, ¿serán los textos que están en ‘yankie’? Qué inocente era. 
Este recuerdo me ha atormentado cuando hace un unos de días empecé a pensar en esta entrada. Por lo tanto para satisfacer mi curiosidad, y dejar de pensar mi senectud, volví a cargar mi juego original en mi C64. Primero la cara 1, a continuación la cara 2. ¡Sorpresa! Son el mismo juego, no varía ni un píxel. 

Hace tiempo me enteré que existían dos versiones del SF como efectivamente se menciona en las instrucciones del juego. Por desgracia la versión grabada en mi cinta es la UK, que lo siento, pero la considero malísima, mas si la comparamos con la versión USA. 
Esta pared es la del arcade, ¿no?

Vale, también tiene opciones pero al menos tiene como titulo el logo de la 'franquicia'.


Me encanta el colorido de los escenarios

Es posible que alguien opine que esta versión es menos ‘fiel’ al arcade original, pero muchas veces no hace falta ser fidedigno al mismo. Se puede realizar una ‘interpretación’ del juego creando uno mucho mas inspirado, divertido, como es el caso de la versión USA. Además los gráficos me parecen muy ‘kawaii’, mas parecidos a Yie Ar Kung-Fu, consiguiendo parecer un juego de NES.

Como conclusiones finales debo decir que este juego produce en mi unas sensaciones de decepción y frustración a partes iguales. Nunca le he perdonado esos gráficos 'superladrillo'. De acuerdo que el modo del C64 en multicolor tiende a eso, pero en algunos momentos me recuerda a los sprites programados por mi mismo en Basic.

Aquí os dejo el  link para jugar al juego preservado. Daros una vueltecilla por la página de los chicos de INDicereto están haciendo una labor encomiable para dejar a futuras generaciones lo que ya consideramos historia del videojuego, quizás prehistórica para algunos y algunas, pero historia al fin y al cabo. 

Hay que saber de donde se viene para saber a donde se va.

Como penúltima petición, me gustaría comparar versiones originales de este juego. Si alguien tiene la versión de ERBE aparecida en España que me comente si está en la misma tesitura. Se mencionan dos versiones, pero mi cinta solo existe una.

“Acabo de repasar la entrada, vaya paliza que te he dado amigo 'ochobitero'. Si has llegado hasta aquí mis mas sincera enhorabuena y gracias por leerlo entero. Espero que al menos te haya entretenido”

DarrO

domingo, 26 de julio de 2020

¿Un blog ahora? ¿En serio?

La verdad es que en este mundo actual donde lo que mas ‘lo peta’ son cosas como el ‘tic-toc’, ‘twitch’, y cosas parecidas, escribir un blog parece cosa del pasado, casi anacrónico. Quizás sea así, o quizás es que como estoy ‘mordido’ por el retro ochobitero se me ha ocurrido esta ‘nueva’ y ‘genial’ idea. Llevo mucho tiempo pensando en ello, y en otras cosas… Pero no quiero adelantar acontecimientos, ahora es el momento de escribir sobre el por qué de esta nueva aventura, por lo menos para mí si es nueva.

Esta primera entrada quiero dar explicaciones de por qué quiero cometer este nuevo ‘atentado’ a mi retro mas querido, como esos ‘jueguillos’ que a lo mejor has sufrido gracias a estos dedos con los que escribo ahora...

Vamos a ponernos un poco nostálgicos, tu ya me entiendes, un poquito ‘abuelo cebolleta’.
Siempre he deseado escribir sobre lo que me gusta, aunque nunca he tenido talento, si estás leyendo esto lo estás comprobando de primera mano. Supongo que como buen niño de los 80 y aspirante a poseedor de un flamante ordenador, devoraba las revistas de micro informática. En mi caso Micromanía, mi primera revista de ‘informática’. 
En mi mente infantil la redacción de la revista era un lugar maravilloso. ¡Te pagaban por jugar! Podías jugar a todos los juegos que anunciaban en la misma revista, junto a todos los que anhelabas en los escaparates de las tiendas de informática. Un paraíso para alguien como yo que en esa edad, prehistórica para algunos y algunas ya, veía pasar el tiempo mucho mas despacio, los días interminables de verano, y también los días interminables en la escuela… Pero me estoy desviando, esto ya me pasa mucho, me estaré haciendo mayor.
Recapitulando, éramos unos infantes, locos por esos trastos de los marcianitos, y leíamos la revistilla de los juegos, como la llamaba mi madre. Como decía, la revista, todos los meses, traía infinidad de reseñas de videojuegos novedosos de todos los sistemas de la época, C64, Amstrad, Spectrum y MSX, esto me encantaba. En esa época me convertí en un pequeño experto en todo tipo de juegos ‘novedosos’, para mi la novedad era que salían en la revista como nuevos. Todos ellos se me quedaban fijados en mi mente, las lecciones del colegio no, cómo se notaba lo que realmente me gustaba. Pero había una sección que me atraía por encima de las demás, la de ‘Patas arriba’.
Esta sección se podían diferenciar tres tipos, esta división se me ha ocurrido a mi, no quiere decir que otros tengan otras divisiones, no estén de acuerdo, o vaya usted a saber. Una cosa que quiero dejar clara antes de continuar. Este blog pretende ser completamente subjetivo, donde voy a verter opiniones propias, que no son dogmas de fe, y siempre podemos discutir. Mejor con unas cervicitas en una terraza, con unos buenos pinchos. Ya me he vuelto a dispersar…

Como decía, la división en tipos de artículos: El primer tipo era el más simple, a mi modo de entender. Título del juego, versión del mismo para el modelo de micro, junto con el preciado cargador. Algunas veces en una misma página podían juntar dos de ellos o incluso mas, si solo eran pokes. Por cierto, siempre me llamaron mucho la atención los cargadores de Spectrum con dos programas. Uno en Basic y un segundo con una lista inteligible de números y letras, con unas instrucciones que a mi personalmente se me hacían raras. Supongo que si al final hubiera tenido un Spectrum no hubieran sido tan raras.
Este tipo para mi era sólo útil, sobre todo si era un cargador de un juego de C64, y encima lo tenía. Estaba de suerte, en ese momento era el rey, sabía que ese juego frustrante caería bajo el poder de mi joystick, ¡Al fin!
El segundo tipo es una ‘evolución’ del anterior, también escueto, solía ocupar una única cara de una página, se acompañaba de una pequeña reseña, algunas veces la descripción del juego pura y dura, otras veces contaba una historieta breve del juego, en mi opinión mucho mas jugosa. Por supuesto en la mayoría de los casos no faltaba el consabido cargador/pokes. Recuerdo que este tipo de artículos siempre se publicaban tras el análisis en números anteriores, del siguiente tipo, el realmente interesante.
Como último tipo de artículo, el que mas apreciaba. Se podía extender varias páginas y en él se desgranaban todos los ‘secretos’ del mismo. Los había mas asépticos, en los que se explicaba paso a paso qué hacer en cada momento y cuando. Una mera descripción de acciones. En la que algunas veces, al principio del artículo, se nos advertía que era un camino, pudiendo existir otros. Reconozco que esto siempre me ha fascinado, que algunos juegos, considerados a veces ‘simples’, pudieran conllevar profundidad tal, siendo algunos en 48K de memoria. 
Algunas ‘soluciones’ se apoyaban en un mapa que incluía la revista, mas o menos detallado, muchas veces dibujado a mano, los cuales aún conservan un gran encanto, en el que se señalaban lugares claves, objetos, personajes, etc. También se acompañaban de dibujos de los enemigos o incluso los propios de los protagonistas. Eran una auténtica gozada para la vista, casi un tebeo. Pero dentro de todo esto, además podían describir la solución de forma novelada, estos eran los que me hacían disfrutar. El algunos casos se inventaban una historia, que tenía que ver de refilón con la temática del juego, o la propia historia del mismo. Recordemos que muchos juegos no tenían historia detrás, o describían una pobre leyenda. Aunque he de reconocer que la portada del mismo es la que hacía que te lo llevaras a casa, ¿Alguno de los presentes recuerda Barbarian? 
Las historias noveladas, como iba diciendo, eran un plus para estos artículos, que hacían volar mi imaginación, dejando una sensación todavía mas agradable que descubrir los entresijos del juego de turno.

Todo este rollo que he soltado, amigo ochobitero, es para demostrare de donde viene esta ‘afición’ por escribir sobre videojuegos viejunos, justificando el por qué de esta ‘nueva idea’ de un blog para escribir sobre lo que me apetece de los juegos de mi infancia y parte de mi pubertad. También de paso, he hecho un pequeño análisis de una las secciones mas queridas por mí de la revista Micromanía en su primera y segunda época.

Hasta aquí mi justificación, pero si has aguantado hasta este punto, y no has cerrado la página, o te has dormido. Deja que te cuente que es lo que quiero hacer aquí. En principio pretendo escribir de forma mensual, mas o menos tampoco vamos a pasarnos de estrictos, una reseña de uno de estos juegos:




Si miras atentamente es una colección simple, no hay muchos, quizás no sean los mejores, pero son mis recuerdos, y creo que hay suficientes para hablar de ellos desde el recuerdo, intentando que sea muy personal y transferible. Pero no solo de recuerdos vive el guerreo ochobitero, también quiero repasar algunos otros. 
Hoy en día la escena del C64 sigue muy movida. Tengo que reconocer que últimamente no doy a basto a conocer todos los nuevos programas que aparecen para mi sistema preferido, a si que he decidido hacer alguna reseña de un juego ‘nuevo’, que también tengo en mi mas que modesta ‘colección’.



Pues no tengo mucho mas que añadir, como siempre todo lo escrito es discutible, y está escrito desde el recuerdo de hace mas de treinta años. Espero que hayas disfrutado algo lo que has leído, yo por mi parte he disfrutado mucho escribiéndolo.

Me despido con una frase que me he apropiado de uno de mis podcast preferidos: ‘Hay que jugar, y follar mas’

DarrO.

Un pequeño héroe y una gran aventura

 Rescuing Orc (y 2) Bienvenido a la segunda parte por el recorrido subjetivo de este nuevo juego. El adjetivo de nuevo es simplemente porqu...