domingo, 11 de octubre de 2020

Espectros y Duendes (y 2)

 Parte II. La degustación de la conversión

Segunda parte dedicada a Ghost’n Goblins, en la que voy hacer un repaso completamente subjetivo de la versión de Commodore 64, que creo es la ‘mejor’ de las conversiones de la época. Por si no te has dado cuenta ya hemos empezado con la ‘subjetividad’.

Hago un pequeño repaso antes de empezar. Tras varios encuentros con el árcade mas o menos satisfactorios, descubrimos la existencia de las conversiones para los ordenadores de la época. Por desgracia para mi, vi pasar varias copias por mis ojos y manos. Pero unas por estar grabadas en un formato inalcanzable en esos tiempos, disquete. O grabadas, cual Jack Sparrow, para nunca cargar en mi Datacasette. 

Por fin llega en mi ayuda Centro Mail, proporcionándome, bajo pago contra reembolso, una copia del anhelado juego incluido en el 6 PACK VOL.3


Continuamos donde lo dejamos, tras recoger el paquete de Correos, se abre y…

Cintas del pack.
Prometo en siguientes capítulos comentar sobre é
l en profundidad.

Ahora mismo solo nos interesa la cara B que contiene Ghost’n Goblins, The living daylights.

¡Por fin! Se encuentra en nuestras manos…  


Ya sabéis la secuencia Shift+RunStop ... 


El programa empieza a cargar con una pantalla que nos muestra el título, amenizada por una serie de ruidos inteligibles.
Otros programas como Spy Hunter comienzan con este mismo formato

Tras la cacofonía, la pantalla desaparece quedándose en negro. Esto me confundió, no aparecían las consabidas líneas multicolor y el motor del Datacasette continuaba funcionando. Pronto empece a sentir ansiedad, el fantasma de decepciones anteriores se empieza adueñar de mi. De repente ¿oigo una pedorredeta desde la tele? Reconozco que este recuerdo lo tenía entre tinieblas cerebrales. Cuando abandone el C64 en favor de los emuladores, en mi ya nunca abandonada era PC, siempre he jugado desde copias de disco y no recuerdo si en alguna ocurría este ‘efecto’, por lo tanto he vuelto a la fuente, y efectivamente mi memoria no está tan mal como creía. Antes de mostrar la pantalla de carga realiza una serie de ‘sonidos’.   

Respiramos aliviados la pantalla de carga aparece y las líneas multicolor también
 

Esta pantalla, me parece muy buena, colorista, mostrándote los personajes mas carismáticos del juego. Presidiendo, el malvado demonio causante de toda esta historia, a un lado uno de los trolls del ‘hotel’, con su tanga y tatuaje de ‘amor de madre’, los trolls también tienen su corazoncillo. Al otro lado, la representación de uno de los enemigos finales de cada una de las fases. En el centro, nuestro aguerrido protagonista, salta de entre los monstruos dispuesto a acuchillar a ‘lanzazos’ a todo bicho demoníaco que se le ponga por delante. Por último, en una de las esquinas superiores, nuestra querida y raptada princesa.

Esta portada tan buena, contrasta con esta otra:

Esta caratula, en mi opinión, no parece nada atractiva. Intenta ser un cartel de película de terror, pero no lo consigue. En primer plano ese zombie/monstruo de Frankenstein. Para luego seguir con el ‘supuesto’ demonio/hombre lobo de pelos erizados, que parece que va dar una patada en el aire ¿O es un pisotón? Al caballero parapetado con su escudo y espada ‘gusiluz’, porque brilla en la oscuridad. Mención especial a la planta carnívora de la parte superior. La cabeza está separada del cuerpo, ¿o solo me lo parece a mí? Reconozco que la presbicia hace estragos en mis ojos, ya sabemos, la edad no perdona.

El juego termina su carga, pantalla negra, se alternan los títulos de crédito junto con el titulo del juego como aparece en el árcade ‘para el resto del mundo’, y la lista de récords de día.



Todo esto acompañado por la banda sonora. Ésta empieza como una marcha fúnebre acompañada por coros fantasmagóricos, para luego pasar a una parte mas animada, llena de rock, percusiones y efectos especiales. Consultando algunos datos sobre la música, el principio de la misma esta inspirada en el Preludio n.º 20 en Do menor  (Vídeo donde escucharlo)

Por cierto esta música nos acompañará durante todo el juego, con algunos pequeños, pero desagradables, defectos. Esto ocurre cuando nuestro amado SID, intenta reproducir la tonadilla y a la vez los efectos sonoros. Parece que intenta usar los tres canales para todo, esto lo creáis o no, lo acabo de aprender de @narcisound, echad un vistazo a sus músicas comodorianas, son increíbles.

Aún así con los fallos mencionados, la música me gusta bastante, siendo un buen acompañamiento.

Para continuar, me vais a permitir hacer un ‘breve’ comentario de cada una de las fases. Creo que el juego lo merece, como he dicho es uno de mis preferidos.

Voy a ir nombrando cada una de las fases, les he puesto el título por lo que me sugieren cada una de ellas. Estas descripciones no van a ser para nada descripciones sesudas de como se desarrollo el juego, la programación tras el mismo, o cosas así. Nada mas alejado de la realidad, y sí ,va a ser eso, alejado de esta realidad, mas próximo a la realidad del recuerdo. Empecemos pues.


Fase 1: El cementerio y el bosque tenebroso.

Como comenté anteriormente, mis primeros recuerdos del juego en su versión commodoriana son con bonitos tonos verdes, pero al pulsar el botón del joystick para jugar, quede maravillado. Ante mi se desplegó, lo que se me antojó como la representación fidedigna de la máquina que había jugado, aunque también he de reconocer que los gráficos se me hicieron algo pequeños, pero todo lo que aparecía en mi televisor era tal cual lo recordaba en la recreativa, zombies, lápidas, plantas carnívoras, escenario macabro y tenebroso, se mostraban de una manera digna por mi querido C64… Pero vayamos jugando, pronto descubro que los saltos no son mi fuerte, mas de una vez me quedo enganchando sin poder saltar alguna lápida, como si ‘resbalara’, luego volvemos sobre ello. Seguimos avanzando, el escenario se muestra convincente. Los enemigos, como las plantas carnívoras y cuervos aparecen en su lugar. 

La primera y la fase mas icónica del juego

Con bastante esfuerzo las primeras veces, llegamos a nuestro amigo el ‘demonio rojo’. Ahora sé que es una gárgola, con sus propios juegos, como el Gargoyle’s Quest para Game Boy, un buen juego, con el que perdí muchas horas, pero esto es otra historia. Centrémonos, nuestra gárgola preferida aparece, tras un chillido vuela arriba y abajo mientras nos dispara algún que otro gargajo. Como en el árcade, me frenó un poco, pero descubrí un ‘truco’. Hay que avanzar despacio hasta que chille, dejando aparecer medio cuerpo, a continuación se le dispara. La gárgola solo volará arriba y abajo, con tres o cuatro ‘lanzazos’ certeros desaparecerá.

Dispuestos a aplicar el 'truco' para vencer a nuestro alado enemigo
 

Una vez despachado nuestro enemigo, tenemos vía libre al bosque tenebroso. Pero antes hay que pasar el ‘estanque’… Desistí saltar sobre la plataforma, se me hacía casi imposible, por lo tanto decidí algo mas simple. Esperar a que la plataforma llegara hasta la orilla y avanzar directamente, no se suele caer, pudiendo pasar al otro lado sin apenas dificultad.
El estanque donde las ranas no pueden nadar
Aquí empieza una de las partes, a mi entender, mas bizarras del juego. En un estrecho margen de tierra, pues tienes que saltar un pequeño agujero para seguir avanzando, aparecen unas ¿armaduras voladoras? Éstas, vuelan en la mayoría de los casos en tríos, entre cruzándose de forma aleatoria de arriba a abajo, siendo algunas veces casi imposible no solo liquidaros, si no también esquivarlos. Lo divertido es que algunas veces aparecen para desaparecer misteriosamente por la parte superior o inferior de la pantalla. Con todo esto se consiguen unas situaciones extrañas, en las que te ves atrapado entre el agua de un lado, los enemigos subiendo y bajando sin oportunidad de saltarlos o eliminarlos. Muchas vidas perdí aquí, frustrado, pensando en lo completamente injusto de la situación. Si los astros se alinean puedes pasar este estrecho y difícil tramo, entonces nos adentramos en el bosque tenebroso.

El inicio del suplicio de las armaduras voladoras


Las armaduras voladoras dando cuenta de su venganza


Pronto aparecen las ‘brujas’, así los llamaban en mi barrio, pero a mi siempre me han parecido sacos de patatas con ojos, lanzadores de flechas. Estos ‘fantasmas’ son bastante irritantes, pues se mueve a su aire por toda la pantalla siendo muy inoportunos, sobre todo lanzando sus proyectiles en el peor momento, como por ejemplo si estas liado con el jefe final. 

En el bosque nos acosan los 'sacofantamas'
El monstruo final de un solo cuerno aparece delante de la puerta a la siguiente fase, y hace lo que tiene que hacer, ponerte las cosas difíciles para obtener la llave. Casi siempre termina aplastándome, muriendo en el instante, pues el resto de los habitantes del bosque ya se habían encargado de ‘desnudarme’. Pero hete aquí que otra argucia acude en mi ayuda, casi por casualidad descubro un sitio muy concreto antes de llegar a la puerta de salida. Una vez llegado a ese punto, si te agachas, nada puede tocarte, ni el jefe final, ni sus proyectiles malignos. Lo descrito anteriormente es un fallo de programación, pues tus proyectiles desaparecen, para aparecer detrás de ti.

Defendiendo la puerta

Fase 2: El ‘frigorífico demoníaco’ y la ciudad encantada.

La siguiente fase también la conocía del árcade, no tanto por haber llegado a ella, nunca llegue, pero si de ver como otros llegaban, superándola además. Cuando conseguí llegar la primera vez, gratas sorpresas. Primero no había que cargar el nivel, consulte anteriores capítulos, un alivio. Segundo, lo que me mostraba la pantalla era ‘tal cual’ el escenario del árcade. ‘Me sé el camino que hay que recorrer’. Me dije muy seguro de mi mismo. Ya sé, he dicho que nunca llegué aquí en el árcade por mis propios medios, pero mirando se aprende, y mucho. Como decía me las prometía felices, saltamos a la siguiente plataforma… 

Preparados para el primer salto...

Para mi asombro nuestro caballero llega al borde de la plataforma, pero no sube a ella, cayendo al agua cual piedra en un estanque. La primera vez que aparecí en esta fase, todas mis vidas se fueron así, saltaba, nuestro personaje llegaba justo a la esquina… resbalaba para caer cual breva madura. Esto ya pasaba en la primera fase, de hecho prácticamente en todo el juego. Tras varias, muchas, partidas frustrantes, me dí cuenta. Había que saltar desde un punto determinado de la primera plataforma para llegar a la siguiente, y así sucesivamente. Incluso en el final de la fase, cuando cae la última plataforma para llegar a la primera casa del pueblo. Pero la maldad de este escenario no acaba aquí, de unas ventanitas nos saludan unos ‘duencillos’ voladores de muy mala uva. No solo aparecen justo en el momento en que pasas por allí, con el consiguiente salto hacia atrás de tu personaje al perder su preciada armadura, con lo que caerás muy probablemente a las aguas gélidas. Si no que además, se quedaran pululando a tu alrededor molestándote en todos tus movimientos, y saltos, vamos un pequeño infierno invernal… Pero creo que eso va el juego.
El ‘frigorífico’ y sus alegres habitantes

Si tus nervios no han sido destrozados por la dureza del ‘frigorífico demoníaco’ llegamos a la ciudad encantada. Me decepciono un poco la primera casa, no aparecían casi nunca, o mas bien nunca, los ‘superratones demonios’ desde sus ventanas rotas. La casa, como el resto de los escenarios, está muy bien reproducida desde el árcade y esa pequeña trampa se encuentra desaprovechada en la conversión.
Una lástima, con lo bien que esta reproducida la casa

Tras un pequeño salto de un pozo de aguas infectas, llegamos a una de las mejores fases y mas fielmente reproducidas: El Hotel Troll.

Cual ‘Rue 13 del Inframundo’ se presenta ante nosotros una de las comunidades vecinales mas aterradoras. Uno o mas trolls pasean por sus cornisas dispuestos a lanzarnos un gargajo desde cualquier posición o pisotearnos como hormigas. Además, para mas mala leche, corren despavoridos a por nosotros en cuanto nos detectan en sus dominios, cómo serán las juntas vecinales.

Para mi siempre supuso un reto mas que importante superar ‘de rositas’ el edificio. Uno de los problemas añadidos a la dificultad de este nivel es el salto. Te preguntarás por qué. Cuando subes la escalera al siguiente piso/nivel de la casa, con un leve toque de mas al joystick al concluir la escalera tu personaje salta. En las versiones caseras no tenemos dos botones y la dirección arriba aglutina dos acciones, subir y saltar. Por lo tanto si te pasas, en mi caso eran muchas veces, por los nervios, la emoción del momento, la pasión juvenil que te hacía agarrar el joystick como si dependiera tu vida de ello… Con ese conglomerado de emociones fluyendo, nuestro héroe saltaba, con la consabida pérdida de tiempo, mientras nuestro vecino troll corría hacia nosotros, ya desde la mitad de la escalera, para darnos la bienvenida al edificio. Esto puede unirse al pajarete que aparece de vez en cuando recorriendo la pantalla con una trayectoria sinusoidal, a ras del suelo. Esta conjunción era peliaguda, pues la única manera de detener momentáneamente la carrera del troll era dispararlo, pero si en uno de esos disparos no acertabas al cuervo... Por desgracia esto se repetía muchas veces, con drásticas consecuencias para mi escaso número de vidas.

Los troll quieren darnos la bienvenida al edificio

Tras deshacerte de los pesados vecinos troll, llegamos a los ‘puentes’, no de Madison precisamente. Alguna vez vi esta fase en el árcade, en su momento me pareció difícil, larga y exasperante, pues si no me equivoco, el tiempo es muy justo para concluirla y acabar con los enemigos finales. 

Empiezan los cortos 'puentes'

Cuando llegué a este escenario en la conversión tuve la sensación, bueno todavía la tengo, de ser muy injusta y rara. Me explico, para empezar la versión ochobitera es muy corta, creo recordar como tres o dos plataformas. Ni tanto como el árcade, ni tan poco que te quedes con ganas de mas… O quizás de menos, luego explico esto, sigo con las sensaciones. Cuando subes a una plataforma subes, subes, subes, y la plataforma contigua literalmente desaparece de la vista, e intentas un ‘salto de fe’. Entonces el scroll baja rápidamente para, de repente, ver como el caballero es ‘rescatado’ mágicamente por la plataforma siguiente, produciendo un extraño efecto. El personaje ha caído al agua, pero al instante se encuentra en la plataforma. Este comportamiento se produce si tenemos suerte, pues lo mas probable es caer cual fruta madura a las pestilentes aguas.

Una fase corta, pero con algunas 'trampas'

Otro efecto curioso es tener la fortuna de que la plataforma siguiente ascienda paralela a la que te encuentras, ¡qué suerte! La otra plataforma está a un saltito, y efectivamente lo está, pero cuando saltas… ¡Pasas por en medio del minúsculo hueco entre ambas! Aunque has visto que uno de los píes de Sir Arthur llegó a tocar los adoquines de la plataforma siguiente. Por eso escribía antes lo de quizás no tan corta.

Un salto fácil... ¿o no?

Como remate final del nivel, los cuervetes. Los ves tranquilos en el alfeizar de su ventana, pero según avanza el scroll alzan al vuelo, buscando al personaje. Si solo fuera eso no representarían mucha dificultad, pero lo que no adivinas es que los malditos vuelven aparecer. Como ya he dicho las plataformas suben y suben realizando scroll hacia arriba, cuando llegan a los tejados inician su camino de bajada. Casi sin darte tiempo a reaccionar el cuervo que salió volando aparece en el mismo sitio. Si no andas atento lo mas probables es ‘comérselo’, con el consiguiente salto del personaje. No pienses en la armadura salvadora, pues lo mas seguro es que acabes hundido en las pútridas aguas.  

Una vez superados los ‘puentes malditos’ llegamos a la puerta de acceso a la siguiente fase. Su guardián es el mismo de la anterior fase. Curiosamente tiene el mismo error de la anterior fase, existe un punto en el que agachados y disparando, aunque el monstruo nos aplaste, no morimos, pudiéndolo despachar a gusto.

La diferencia con el árcade radica en la aparición de dos guardianes de la puerta, bastante mas duro, con la complicación del escaso tiempo para terminar una fase tan larga.

Fase 3: El pozo sin fondo y el puente de fuego.

Curiosamente esta fase no la recuerdo del árcade, solo tengo recuerdos de la conversión, es muy probable no coincidir con nadie tan hábil, pues como sabemos el árcade rezuma mala baba por los cuatro costados.

El pozo sin fondo me pareció soso, muy soso, en comparación con las otras fases. Fondo negro con una plataformas extrañas. En la conversión se me hacían al principio piedras, luego descubrí ¿ojos? Muy macabro como era de esperar en semejante maligno y demoníaco juego.

El pozo sin fondo, fase muy sosa

Aquí lo mas curioso y precario eran los ya mencionados ‘resbalones’ entre saltos. También el efecto de ‘scroll a trompicones’, cual Amstrad (lo siento no he podido evitarlo), si avanzabas con tu personaje a la vez del movimiento de la plataforma. Un efecto que casi siempre tenía consecuencias fatales, una caída al infinito vacío. Reconozco que las veces que aparecí aquí no se me complico mucho, eso si, una vez comprendido el problema de estar muy cerca del borde de la plataforma, y el cambio brusco de dirección de la misma, puede hacer dar el ‘paso’ al abismo.

Evita las esquinas de la plataforma... Si no quieres tropezar'

Una vez superado el pozo sin fondo, llegamos a mi entender, a una de las fases mas alucinantes de la conversión. La primera vez no me lo creía, ‘esta fase no está en la máquina’ pensé. Se notaba que nunca la vi. A mi me parece fácil en comparación con el resto de fases. Las llamas son muy predecibles, dando tiempo de sobra para sortearlas de forma cómoda. Los duendecillos de las llamas, por cierto son los mismos sprites del ‘frigo’, no son tan cansinos como en la mencionada fase. Un paseo, prácticamente un disfrute de la conversión.


El puente de fuego, una de la fases que mas he disfrutado de esta conversión

Por último el enemigo final. Las siguientes líneas han sido escritas tras jugar una serie de partidas para ilustrar con capturas del juego el articulo, pues no recordaba si aparecía el mismo jefe final de las anteriores fases, o por el contrario se mostraba un dragón. Tras rejugarlo de nuevo se ha comprobado que efectivamente, es uno de nuestros viejos amigos finales.

Fase 4: El túmulo y el laberinto de piedra.

Si de la anterior fase no tenía ningún recuerdo, curiosamente de está si. Supongo que alguien llegaría ante mis ojos… Pero de la anterior no… No sé, la memoria tiene esos misterios.

El nivel es el interior de un túmulo, otra fase a mi entender, en la cual la conversión está mas que conseguida. Por lo menos en lo que se refiere a reflejar lo mismo del árcade pero dentro de las posibilidades del C64.

Primero nos enfrentamos a una bandada de vampiros gigantes, pero ninguno se mueve, manteniéndose colgados del techo de la cueva sin hacer absolutamente nada. Alguna vez, cuando ya hemos avanzado, se dignan a dirigirte el colmillo. 

Los vampiros no hacen mucho caso a nuestro héroe
Después de los vampiros apáticos, nos enfrentamos al resto de la fase, siendo este tramo muy parecido en mecánica a la primera del cementerio. Los zombies vestidos de otro color para la ocasión, las tumbas son sustituidas por rocas y en lugar de las plantas carnívoras aparece un nuevo enemigo, las columnas demoníacas. Éstas nos lanzan bolas a través de sus dos caras, una arriba de la columna y otra en su base. Básicamente es la misma fase, pero curiosamente se me hace mucho, mucho mas fácil que el cementerio. De hecho las columnas son, por lo menos para mi, un paseo si las comparo con los ‘proyectiles’ envenenados de nuestras amigas las plantas del primer escenario. También se mi hizo cortísimo, no recuerdo bien si en la placa original este tramo era largo o no.


Prácticamente ya hemos superado el túmulo

Nos vamos acercando al final de esta magnífica conversión, el laberinto de piedra. Bueno le he llamado laberinto porque si no recuerdo mal, puedes escoger entre un par de caminos. Además, supongo porque no me llegue muchas veces, es el escenario que mas difuso se encuentra en la memoria. 

No he querido jugar de nuevo al juego para no ‘contaminar’ mis mis maltrechos recuerdos, e intentar mantener todo ese sabor a ‘viejuno’ del artículo. Si ya de por si toda la entrada son vaguedades mentales, esta última fase será aún mas subjetiva. Sin embargo las capturas que acompañaran al articulo si serán de una o varias partidas, sobre una versión convenientemente ‘pokeada’ :P, cuando termine su escritura. Después de esta aclaración continuo. 

Una gárgola, ha sido superada... Pero aparecen mas, muchas mas.

Empieza el ‘laberinto’, adoquines, piedras y mas piedras. Poco o nada recuerdo del árcade de este escenario, por lo tanto cuando llegué la primera vez era completamente nuevo. Empezamos subiendo una escalera que parece construida para gigantes, en uno de los ‘escalones’ nos recibe un viejo conocido, la gárgola. Reconozco que este primer encuentro no entraña mucha dificultad. Nuestro amigo alado realiza un recorrido prefijado, pudiéndolo despachar sin muchas complicaciones. Una falsa seguridad te invade entonces. Seguimos avanzando, otros ‘amiguitos’ también nos dan la bienvenida, los sacos fantasmales del bosque aparecen de nuevo. Las veces que conseguí llegar a este punto las cosas se ponen realmente complicadas. Los malditos aparecen por cualquier lado, pillándote desprevenido y sin posibilidad de defensa, como subiendo una escalera, o atravesando una pared en el momento justo de un salto. 

Una fiesta mortal de Halloween

La frustración puede alcanzar niveles épicos cuando en algunos puntos, los fantasmas se combinan con la gárgola, uniéndose una columna demoníaca, dándose situaciones imposibles. Cómo bregar con el ataque en picado de la gárgola, justo cuando un fantasma aparece de la nada de una de las paredes que piensas inocentemente te servirán de parapeto. Como gran final de fase, recuerdo un salto gigantesco que si no andas habilidoso terminas en un agujero para gran decepción, pues esto si lo recuerdo con angustia, apareces en mitad de la fase con la gárgola acosándote y los fantasmas disparando sus flechas envenenadas.

Tras el ultimo salto de fe aparecemos en la puerta y nos recibe el enemigo final, que no es ni nada y nada menos que un dragón. Como ya he dicho creo recordar llegar una o dos veces, por lo tanto lo tengo muy ‘nublado’ en mi mente. Una gran cola desapareciendo con los disparos del héroe y poco mas, no recuerdo si quiera si dispara algún tipo de proyectil.

El bicho me fulminó casi al momento, por lo tanto nunca vi el final de juego…

Hemos liberado a princesa tras muchos, muchos esfuerzos

Un apunte antes de finalizar este análisis. El juego posee las armas de la placa original o eso creo, ya que, algunas veces, la menos mas bien, por la conjunción de algún astro cambie de arma, y no solo al ‘grandioso’ fuego, si no el cuchillo, e incluso creo recordar ¿un escudo? Lo mismo lo estoy confundiendo con su segunda parte.

Como conclusión decir que el juego me encanta, es una de las mejores conversiones de la época para los ocho bits, siendo en mi opinión, todavía muy disfrutable, aun con sus peculiaridades y algún que otro errorcillo.

Por último, y ya lo dejo lo prometo, solo mencionar el gran ‘remake’ realizado por el grupo Nostagia. Tranquilo no me voy a liar la manta a la cabeza para ‘analizarlo’ de nuevo, pero si me reservo mi opinión para próximos artículos en los que de nuevo será nombrado este gran juego. 

Como siempre os dejo por aquí abajo los enlaces al juego.

Ghost'n Goblins [INDceretro]

Ghost'n Goblins [c64.com]

Ghost'n Goblins [Arcade version Nostagia]

Si has llegado hasta aquí gracias por leerlo, si no, también gracias por al menos darme una oportunidad. Como siempre espero que lo hayas disfrutado y al menos te entretuviera un rato, aunque solo sirva para echar una siestecilla.

Nos vemos en las redes.

DarrO





sábado, 5 de septiembre de 2020

Espectros y duendes

 Parte I. El camino desde el arcade hasta la conversión

No sé si por el título habrás caído en la cuenta sobre que juego voy a escribir en esta ocasión. Para mi es uno de los juegos mas queridos para C64. Además es un programa que ha estado 'persiguiéndome', o mas persiguiéndole yo a él, hasta prácticamente nuestros días.

No voy a mantener el misterio durante mas tiempo, el programa no es ni mas ni menos que Ghosts 'n Goblins. Voy hacer un pequeño viaje por mi mente para recordar y desgranar poco a poco mi relación con este juego. 

Pensando en como voy afrontar mi nuevo 'análisis' me he dado cuenta de que la mente es como una base de datos sin indexar, quizás sea por deformación profesional tiendo a simplificar las cosas hacia los ordenadores y todo lo relacionado con ellos... Encauzando mi línea de pensamiento, como decía una base de datos no indexada. Pero esta maravillosa máquina que es la memoria solo debe encontrar un punto de acceso, e inmediatamente trae a primer plano recuerdos, a su vez éstos llaman a otros, y poco a poco forman una historia, la historia de tu vida.

Por eso, accediendo, y accediendo, cuando me he querido dar cuenta llevaba escrito demasiado. Solo he tecleado una parte de mis ‘primeras relaciones’ con el susodicho juego, y mas que una entrada de un blog, parece un ‘ensayo’ infumable de los recuerdos del abuelo cebolleta de turno, perdido en una maraña de hilos de pensamiento, los cuales al final, no llevan a ningún sitio. Por lo tanto, aunque por el título lo habrás descubierto, esta va a ser la primera parte, obviamente será seguida de una segunda, esperemos que sea la ultima… 

Sin mas preámbulos comenzamos.

Como de costumbre vamos a empezar por el principio, y al principio de la mayoría de estas historias de señor perdido en sus recuerdos, empiezan con un arcade. ¡Otra vez con una máquina! Si amigo 'ochobitero', mi infancia y pre-adolescencia tienen mucho que ver estos cacharros, pues en esa época estaban anclados en todo tipo de lugares públicos.

En aquellos tiempos mi barrio era un hervidero de chavalería. Un barrio con sus edificios de diez plantas construidos desde los principios de los setenta. Un barrio obrero donde la vida era un poquito diferente a la actual. Como decía, hubo una época en que coincidíamos una manada de chavales que nos identificamos por el bloque al que pertenecíamos, jugábamos en la calle, principalmente al fútbol, sin olvidar las chapas o juegos como el 'visto'. Si tienes mas o menos mi edad seguro que lo has jugado, pero con otro nombre, en otra ocasión lo escribo, porque ya me estoy escorando, descentrándome de mi rumbo.

Pues por allí estábamos, vacaciones, calor, viendo cada día con la intensidad de la juventud. Sabiendo cual arcade estaba en cada uno de los locales de mi barrio. Si recuerdas el anterior capítulo, sabrás como poseía en mi cabecita un preciso mapa de todas y cada una de las máquinas recreativas. Pesándolo ahora, en mi barrio existían muchos bares…

Pronto recibí buenas nuevas, una ‘nueva’ máquina había aparecido en el barrio, su nombre: 'la de los zombis'. Para mi, la mayoría de los arcades tenían denominaciones propias del grupo que las frecuentaba. Así tenemos nombres como, 'la máquina del ninja y el perro', o 'la del Ferrari'. Pero volvamos a la historia, el sitio en cuestión donde se encontraba, era pequeño, muy pequeño, una taberna. El local no me gusto, no tenía buena fama en el barrio, y su aspecto exterior era muy cutre. Oscuro, con un olor vamos a llamarlo peculiar. Mezcla de tabaco negro, con toques de fritanga, dejando al final del paladar un regusto amargo a tercio de Mahou. A la izquierda de la puerta del local habían instalado el cajón, bajo, con una gran curva a los lados, no era de los grandes, mas bien pequeño. A su lado se apilaban cajas de cervezas sobre un par de barriles plateados. Este primer encuentro fue infructuoso, la máquina estaba literalmente enterrada en gente, chavales mas altos y mayores, por lo tanto no pude ver mucho. Habría que dejarlo para otra ocasión. Fue difícil asomarse para comprobar de que se trataba, siempre estaba abarrotada. 

Casi me olvidé de ello, como he mencionado el sitio no tenía buena fama, pero un día no sé por qué me acerqué o quizás pasé por allí... Increíblemente la máquina se encontraba vacía ¡estaba de suerte! Inmediatamente me dispuse a realizar la consabida inspección. Como ya he dicho el cajón era mas pequeño de lo que estaba acostumbrado, con dos pronunciadas curvas en los laterales, la pantalla estaba muy inclinada hacia abajo, casi tenías que asomarte para ver lo que se cocía en su interior. No recuerdo marquesina iluminada encima de ella. Una sola palanca con dos botones, cuando me asomé me encuentro esto:

Jeroglífico digno de las pirámides…

¡Leñes! ¡Qué raro es esto! Con el tiempo lo he descubierto, era la versión japonesa de la placa. Como buen 'arcadiano' había que dejar a la máquina mostrar sus 'encantos'. Me refiero a la 'demo' del juego, espero no pensaras en otras cosas, ya llegaran 'esas' máquinas. Tras el inteligible título aparece un barbudo en armadura, lanzando ¿lanzas?, mientras salta entre tumbas, es acosado por zombies azules con los ojos rojos. Entonces ¡sorpresa! Al ser alcanzado por uno de los zombies, o es por el escupitajo maligno de la planta carnívora, salta hacia un lado y se queda en gayumbos. Toda esta primera impresión se encuentra en mi mente con colores apagados, posiblemente el tubo del monitor estaba gastado, aunque no se notaban las siluetas del fósforo quemado, pero si tenía como una pátina de brillo bajo, puede que solo fuera polvo acumulado en la pantalla... Quién sabe.

Esta máquina me causo muy buena impresión, esa atmósfera de película de terror de serie B, junto con un personaje tan carismático en calzoncillos, me hizo amarla inmediatamente. No recuerdo jugar en aquel momento, es muy posible que no llevara dinero, o incluso fuera a por algún recado, no teniendo tiempo de entretenerme. De hecho creo no jugar en ese bar/taberna, primero porque casi siempre estaba ocupada. Segundo, fui advertido por mis progenitores del sitio. Ellos ya conocían mi 'filia' por las máquinas de marcianitos, y sabían que merodeaba por el barrio buscando 'víctimas', entrando en cualquier garito gracias a mi inocencia juvenil.

He estado dándole vueltas, me he topado varias veces con este arcade, y he estado meditando la primera vez que realmente jugué con él. Me voy a decantar por una de las visitas a Guadalajara para ver a mis abuelos. Cerca de su casa había una cafetería y allí el consabido arcade. ¡Qué bendita época! Prácticamente todos los locales tenían una de éstas. No voy a describir de nuevo el cajón porque, no me voy a repetir, ya lo hago mucho, y si te soy sincero no me acuerdo. Pero si recuerdo el nombre en inglés.

Pensado en retrospectiva, la 'fuente' de la versión japonesa mola más.

Los consabidos cinco duros aparecerían en mi bolsillo de esa 'paga' dominical mencionada en anteriores capítulos, o quizás un regalo de mi abuelo. Introduzco la moneda e inmediatamente suena un efecto fantasmagórico, reconozco que desde el primer instante te metían en situación. Pulsamos el botón y la consabida escena inicial del rapto de la princesa por el malvado demonio. Nuestro héroe se enfunda en su armadura…Y entonces... Suena la música inicial, desde ese momento grabada en mis neuronas, según escribo la estoy tarareando. Junto al 'loader' de Rambo de C64, son de las músicas marcadas a fuego en mi interior. Empieza la aventura, disparamos a diestro y siniestro, los zombies aparecen por doquier, llego a la primera tumba... El drama comienza, debo pulsar el otro botón para saltar. Salto, pero con tan mala fortuna que un malvado zombie emerge del suelo justo donde voy a caer. Ya estamos en 'deshavillé', seguimos avanzando a duras penas, los enemigos tienen muy mala leche. Llegamos a un montículo, una planta carnívora nos recibe con uno de sus esputos envenenados, ¡salta!, ¡agáchate! Esa indecisión hace que el pobre caballero se convierta en un saquito de huesos... Aparece un mapa, en el cual se nos muestra nuestro progreso. Al principio el indicador se me antoja una ¿pluma? Me doy cuenta de lo surrealista de la idea, es lo que pareció por mucho tiempo, con el paso de las partidas me di cuenta, es el casco del caballero, o no... El mapa me alucina, el juego es enorme ¿cuántas fases tiene? Vamos con la segunda vida, esta vez tenemos mas cuidado donde aparecen los zombies, avanzamos con cuidado, aquí está nuestro primer reto lanza gargajos. Subimos por la escalera, pero la maldita anticipa nuestro movimiento. De un salto, mientras somos despojados de nuestra querida armadura, llegamos arriba, esta vez no hay salvación para nuestra enemiga, desaparece en una explosión fantasmal. Seguimos por la parte superior del montículo, los enemigos siguen emergiendo, pero se despachan mientras salto entre lápidas. Otra planta, pero esta vez no le doy tiempo a reaccionar, se volatiliza bajo mi certero lanzamiento. El montículo termina, caemos al suelo, continuamos avanzado. Un cuervo nos grazna desafiante posado en una lápida, también es finiquitado de otro certero disparo. Salto la tumba, noto que los zombies han desaparecido. El scroll sigue avanzando, un 'demonio' rojo aparece soltando un chillido. Empieza a moverse arriba y abajo, ¿también me escupe?, debe ser marca de la casa eso de que los engendros diabólicos 'gargajeen' a la gente. Intento acertarle pero me es imposible. De repente, mientras vuela, enfila hacia a mi cual kamikaze suicida.... La musiquilla de la muerte de nuestro protagonista junto con sus huesos aparecen de nuevo. La última vida es mas o menos la misma historia… Vuelvo a la barra donde mi padre me mira divertido, a él nunca le gustaron estas cosas, ni los ordenadores. "Siempre pierdes con estos juegos", me decía. Yo escuchaba distraído mientras bebía mi Trina de naranja, entre nervioso y frustrado, deseando jugar otra partida.

Ya he mencionado que este arcade me le encontré por muchos sitios, pero antes de pasar a la historia 'ochobitera' del juego, quiero mencionar dos pequeñas anécdotas.

Acudí con un amigo a un bar donde estaba el GnG, queríamos echar una ‘partideja’. Yo jugaría primero porque al ser muy malo acabaría pronto. Mi amigo probablemente llegaría mucho, mucho, mas lejos. Es de las personas que se le daban bien todo tipo de juegos, sobre todo los arcades. La máquina estaba ocupada por dos personas, ambas nos doblaban la edad probablemente. El hombre joven, lo voy a llamar así, tal vez tendría unos treinta mas o menos, jugaba muy mal, incluso peor que yo, que ya es decir. Se le notaba agarrotado, sudoroso, no solía jugar a los arcades. El otro apoyado a un lado del cajón miraba sonriente, mientras soltaba pequeñas puyas sobre su destreza. Nosotros nos acercamos, empezamos a mirar mientras comentábamos cosas del juego, esperando pacientemente nuestro turno. En esas estábamos cuando recoge el arma de la antorcha, en mi opinión la peor de todo el juego. Entonces cual niño repelente, empecé con todo tipo de comentarios despectivos del arma: Mira como se mueve, el pobre alcance, no sirve para nada... El joven apoyado en la máquina me miraba con una sonrisa de oreja a oreja mientras apuraba su botellín, el jugador se 'encabronaba' cada vez mas, soltando bufidos, chasquidos de desaprobación, y comentarios del tipo: "Pues a mi me mola el fuego". Cuando acabó, con cara de enfado, mirándome de reojo, revolvió en su bolsillo sacando veinte duros, e inmediatamente los deslizó por el cajetín. Esto era un fastidio cuatro créditos del tirón. Ante la malhumorada maniobra, mi amigo me tiró un poco de la manga haciéndome una seña para irnos del local. El mismo me comentó que me había pasado un poco, en ese momento no me di cuenta de mis desafortunados comentarios, y de lo cerca que había estado de ganarme un tortazo, no sé sin razón, juzgad por vosotros mismos.

La segunda anécdota, prometo que no será la última, es otra situación completamente diferente, una celebración familiar, posiblemente un cumpleaños. Recuerdo un restaurante en Madrid, era invierno, llovía a mares. Mis primos y yo, como niños, nos inquietábamos después de los postres, los 'mayores' hablaban y los 'pequeños' nos aburríamos. Al final siempre nos daban permiso para deambular un poco. 

Tras el postre mis primos y yo nos acercamos a la máquina del restaurante que curiosamente también era GnG. Jugaba un niño, mas que pequeño que nosotros mientras un adulto, su padre tal vez, le miraba. El chavalin estaba parapetado, agachado, disparando sin fin a una de las lápidas. De repente apareció un espectro encima de ella echándole un maldición, convirtiéndolo en ¡rana! Me quede perplejo, no tenía ni idea de este 'truco'. El niño, también completamente descolocado, empezó a saltar sin control por el escenario. El chico tenía potra, avanzaba por el escenario sin ser tocado por los zombies, ignorando al demonio rojo, continuó avanzado. "¿Qué hago ahora?" pregunto confundido, el adulto le contesto: "Mira hay agua, métete dentro." Realmente es una consecuencia lógica si eres una rana…

La historia con este juego no acaba aquí, tenemos una segunda parte, e incluso un ‘remember’ tan de moda ahora con algunas canciones, conciertos, o lo que sea.

Por supuesto pronto descubrí las conversiones del juego para los ordenadores de ocho bits. Como de costumbre, mi revista favorita redacta su artículo. Ya sé, me vais a tachar de repetirme mucho, pero no puedo resistirme a mencionarlo.

Micromanía número 16, año II. En la propia portada se menciona el GnG “Con cargador de vidas infinitas”

Como podéis imaginar es otro de los artículos mas queridos por mi parte, un Patas Arriba, como el ‘Diox Ochobitero’ manda. Historia divertida, con final inesperado, te cuenta de forma novelada las tres fases del juego de Spectrum, animadas por unas caricaturas de los enemigos, armas, protagonista y princesa, además del consabido cargador. Curiosamente el especial de la revista publicado en ese mes, también contiene una reseña del mismo juego para su versión de Amstrad.

No recuerdo leer en la revista la versión de C64, lo mismo está por alguno de los números.

¿Cómo conocí la versión de mi querido C64? Pues curiosamente de mano de un compañero del cole, él también tenía un C64. La versión vulgarmente llamada ‘la panera’, yo tengo la versión C, la cual se parece mas a un C128. El compi tenía en su posesión el GnG, por supuesto me emocioné muchísimo, e insistí en acompañarle a su casa después de las clases para incarle el diente y lo mismo llevarme a casa una copia. Cuando llegamos a su casa su hermano mayor usaba el equipo. Puso cara de fastidio cuando su madre le ‘obligó’ a dejarnos usar el ordenador. Algo que siempre he recordado de ese día, y todavía no entiendo bien, antes de levantarse de mala gana escribió “SYS 7” mas return. 

Ahora poseo unos ínfimos conocimientos de informática, pero sigo intrigado con esa llamada, pues si bien no estoy seguro de nada, ya sabéis la senectud, la dirección 7 del C64 forma parte de la memoria llamada página cero. No sé muy bien lo que pretendía, pero le dio igual, pues su hermano pequeño apago y encendió el C64.

Otra cosa me llamó la atención, no tenía el ordenador ‘enganchado’ a un televisor compartido en el salón de casa como yo, si no a un monitor de la propia marca. Solo los había visto en los escaparates, pero éste tenía un fallo mayúsculo para mí, era de fósforo verde. 

Para mi asombro y decepción también, veo aparecer un disco de 5 ¼, insertándolo en una flamante disquetera 1541. Mis ilusiones de llevarme una copia se esfumaron con el sonido de los cabezales de la unidad cargando el programa. Por lo menos pude probarlo, llevándome un grata sorpresa. Era mejor en comparación con las fotos que había visto en las revistas. Además estaba la fase del bosque, la de los trolls… ¡Una maravilla! Voy a parar aquí, me reservo el ‘análisis subjetivo, personal y transferible’ para después, cuando lleguemos a poseer una copia propia. Aunque algo decepcionado, las ganas de conseguir el juego aumentaron de forma exponencial. 

La vida continua y conozco a un vecino de mi barrio que también tiene un C64 ¡vaya suerte! Me dije, no conocía a muchos poseedores de mi mismo modelo. Empezamos a intercambiar juegos, e incluso se ofrece a grabarme algunas cintas. Si, lo sé, esto es piratería pura y dura, pero entonces, yo por lo menos, no era consciente de ello, para mi era una maravilla. Conozco a otro dueño de un Commodore, intercambiamos juegos, y encima puede grabarme algunos. 

Para mi gran regocijo tiene una copia del GnG, inmediatamente le paso una TDKD60 para grabarlo. La elección era lógica, un juego como ese se merecía de lo bueno lo mejor. Esa cinta estaba reservada para grandes ocasiones. 

Hasta tres veces el muchacho lo grabo, pero mi Datacasette se negaba a reconocerlo. Aparecía el consabido “FOUND: GHOST 'N GOBLINS”, a continuación seguía cargando pero nada, ni siquiera las líneas multicolor… ¡Qué decepción! 

Algunos leyendo esto ultimo pensaréis en el mágico azimut del reproductor, pero yo nunca me atreví a tocarlo por miedo a que las demás cintas dejaran de cargar.

Pasa el tiempo y empiezo a leer en la Micromanía unos anuncios de una tienda llamada ‘Centro Mail’… “Venta de juegos por correo, qué interesante…” me digo mientras paseo mi ojos por un montón de títulos. Uno de ellos me llama la atención 6 PACK VOL.3, un recopilatorio… Ya había probado las mieles de un pack, el famoso ERBE88, que con vuestro permiso comentaremos en futuros artículos. Empiezo a leer los títulos…. ¡Ghost’n Goblins! ¡Ya está! ¡Va ser mío! Pero hay mas títulos te dirás, lo sé, lo sé, pero al ver el primer título los demás casi los obvio.

No recuerdo si llamé por teléfono o envié un cupón, pedí varios juegos/recopilatorios a esta tienda, tampoco recuerdo el precio, seguro que algo mas de 875 pesetas, pero merecía la pena ¡eran 6 juegos!

La emoción de esperar la notificación depositada en el buzón del aviso de llegada para recoger el paquete ‘contra reembolso’, ir a la oficina de correos, llegar a casa y desempaquetar el objeto de deseo.

¡Por fin! Una copia original del juego deseado.

Hasta aquí la primera parte de este articulo. Espero que al menos os haya entretenido, os prometo una segunda parte con un ‘análisis profundo y subjetivo’ de la conversión en cuestión.

Por aquí os dejo el link por si queréis echarle un vistazo.

DarrO


sábado, 8 de agosto de 2020

Street Fighter, el camino desde la frustración hasta la decepción.

Como mi primer artículo ‘serio’, de hecho este blog no pretende ser serio, solo subjetivo, quiero empezar con Street Fighter, pues tengo una relación muy ‘especial’ con él, muchas sensaciones encontradas, recuerdos a medio borrar y algún que otro conflicto en la paridad de mis emociones con los sus correspondientes recuerdos. 
Por cierto, desde ahora SF porque me cuesta horrores escribirlo y seguro que todas las veces escritas serían diferentes.
La primera parte de esta entrada voy a contar la historia de mi primer y único encuentro con el arcade de SF. En próximos artículos te darás cuenta de que la mayoría de mis primeros recuerdos ‘videojueguiles’ empiezan con una máquina, siempre las llamábamos máquinas, o incluso máquinas recreativas, por eso de encontrarse, en algunos casos antros, en las salas así llamadas, recreativos. Aunque esta historia comienza en otros lugares donde también existían estos aparatos, bares, restaurantes, y mesones. 

Mi ciudad es Alcalá de Henares, siempre he vivido aquí, considerándome complutense, aunque no nací en Alcalá, pero eso es otra historia… El caso es que en aquella época la mayoría de la gente, salía los Domingos a dar una vuelta por el centro y a tomar algo, lo que vulgarmente se llamaba el vermú, no sé si ahora se hace lo mismo. Las familias paseaban por Plaza de Cervantes, Calle Mayor, Plaza de San Diego y aledaños. Si no has estado en mi ciudad te lo aconsejo, el centro es bonito de pasear. Por aquellos tiempos existía un bar-restaurante llamado Aldonza, sito en la Calle Mayor, al lado del Hospital de Antezana, también llamado ‘el hospitalito’. 
Pronto cobró fama, nueva apertura, atención agradable, y lo creo que ayudó mucho a ser conocido en el centro, los Domingos obsequiaban con una tapa la consumición, una cazuelita de paella. Por lo tanto no es de extrañar que pronto alcanzara fama, poniéndose de moda. Muchas familias, entre ellas la mía, acudían a tomar algo antes de comer. El interior era estrecho, haciéndolo aún más, la larga y ancha barra, donde se servían cervezas, vinos, además de las mencionadas tapas de fin de semana. Al final de esta barra una puerta, la cual desembocaba en un comedor, algo pequeño pero muy agradable…
Ya se le está yendo la olla al ‘abuelo’, se pierde en recuerdos que no nos importan, dónde está lo que venía usted a contar… Pues aquí justamente, el final de esta barra describía un semicírculo para morir en la pared. Entre este hueco donde finalizaba y la medianería con la sala del restaurante, había una máquina ¡Por fin! Tantas vueltas para contar que al final de la barra de un bar existía un arcade ¿Cómo en muchos de los bares de entonces? ¡Qué novedad!
A principio no me percaté del artefacto, en esa época siempre estaba muy atento a este tipo de cosas, de hecho tenía en mi cabeza un preciso mapa de cada una de las máquinas de todos los locales de mi barrio y prácticamente de todo el centro. Cuando me acerqué, no me llamó mucho la atención, era un cajón estándar, negro, con la parte superior iluminada, no recuerdo la marca. Quizás si me llamó la atención que parecía mas alto de lo normal, pero tampoco es una apreciación muy fiable. Yo era un niño, todos me parecían altos, ahora también, no se puede decir que sea un Tachenko, además toda esta historia no es muy fiable, escribo de memoria. Pues allí estábamos delante de una nueva ‘víctima’ esperando a ser probada, clasificada y archivada. Leñes, ahora que lo pienso parecía un terminator dispuesto a ‘despachar’ a su siguiente objetivo. Pero sigamos con el ‘análisis’, otra de las cosas que me llamo mucho mi atención fue que la marquesina donde iba alojado el joystick, por cierto sin bola, era metálica, brillaba como si fuera de aluminio. Otra curiosidad es que sólo poseía un botón, un botón grande, mas grande de los que estaba acostumbrado a ver. Aquí quiero realizar un inciso, yo recuerdo un sólo botón, pero buscando en el ‘Oráculo’ imágenes de la máquina original de SF, he visto que tenía dos botones, dos grandes botones. Ya sabéis, la memoria es frágil, se fragmenta, se recombina y por desgracia, muchas veces se pierde...   
Pues allí estábamos picados por la curiosidad, cómo no, había que inspeccionar la ‘demo’ que nos ofrecía el juego para solicitar nuestro dinero. Pero si os soy sincero solo recuerdo el logo de SF, un tío rubio rompiendo una pared con una pintada grafitera de CAPCOM… Poco más. A si que haya vamos, introducimos en la ranura mis cinco duretes, seguramente de esa exigua ‘paga’ de los Domingos. El resultado: Fulminados en menos que canta un gallo. Fui despachado sin piedad en dos rounds sin dar un puñetero golpe al contrincante. Recuerdo aporrear el gran botón, pero mi luchador seguía encajando uno tras otro los hábiles golpes de una especie de monje shaolin.
Me despedí de la máquina completamente frustrado, pensando que estaba rota y que me habían timado mis preciosos cinco duros. 
Como se puede apreciar, mis comienzos con los llamados ‘beatemups’ no fueron muy alegres, ni agradables. Desde ese momento creo que le cogí cierta tirria a los juegos de este tipo, por supuesto que he intentado otros como SFII, pero siempre con resultados desastrosos. Imagínate, con uno o dos botones fundido en un tiempo récord, pues con seis… El resultado era esperable. Nunca he sido un genio de los juegos, de ninguno, muy pocas máquinas he llegado a dominar, creo que puedo contarlas con los dedos de una mano y probablemente me sobren dos ellos.
Por supuesto en otras ocasiones volvimos a ese local, algunas veces me acerque para comprobar si seguía siendo el mismo, pero pronto fue sustituida por una máquina tragaperras, ¿tal vez no fui el único estafado? Por aquel entonces tenía la teoría, quizás un poco conspiranóica, de que si instalaban una máquina de premio en lugar del arcade, nunca mas volvía aparecer de nuevo una recreativa. Una pena, supongo que a la larga eran mas rentables...
Una vez desaparecida del local también fue borrada inmediatamente de mi particular base de datos cerebral, y como he escrito un poco mas arriba, nunca mas me encontré con este juego en su formato arcade, pero si en formato casero. Esto nos lleva hasta al segundo capítulo de esta relación odio/odio, con este juego.

Como sabréis por anteriores capítulos de Terrfic64, bueno solo hay uno anterior, mi referencia en esos tiempos ‘ochobiteros’ era la revista Micromanía. Hablamos de la famosa ‘sabana’, concretamente el número en que aparecía Aspar, nada menos que el número cinco. Si la revista de la primera época me encantaba, ésta me entusiasmaba más aún, había bajado de precio, siendo mas grande, con un formato interior completamente renovado, casi no podía pedir mas… Bueno si, mas juegos de C64. Tenía la sensación de que se mostraban muchos mas juegos de Spectrum, Amstrad, MSX, que de Commodore. Ahora se me antoja muy subjetivo, deberé revisitar de nuevo las micromanías de la segunda época. Pues he de reconocer que releyendo los números de la primera época, me he dado cuenta de que hay mucho mas de C64 de lo que recordaba. Haciendo un poco de publicidad, en el Fanzine de Explora Commodore numero 4, comento un poquito sobre ello, de como la memoria puede ser muy selectiva dependiendo de la situación en la que te encuentres.

Vamos a centrarnos un poco, como de costumbre me pierdo. Entre brumas cerebrales, recuerdo el articulo del SF, recuerdo que me llamó poderosamente la atención los grandes gráficos de las capturas, la definición de los sprites. Me dije a mi mismo, si eso lo puede hacer un Spectrum, el Commodore seguro que al menos puede igualarlo o incluso superarlo. Reconozco tener este pensamiento recurrente cada vez que leía la revista y un juego de Spectrum me gustaba. Voy a matizar este último pensamiento. Pensad en aquellos tiempos, yo no sabía  prácticamente nada de la tripas de ninguno de los ordenadores de la época. Los entendía como diferentes modelos, pero siempre supuse a Commodore y Amstrad como superiores al Spectrum, y por tanto podían igualarlo o superarlo. Que no se me enfaden los sprectruneros, es la opinión de un pre adolescente entonces, que tenía la sensación de que su revista favorita daba de lado a su querido cacharro.

Voy a confesar, me he leído de nuevo el artículo de este juego, porque como he mencionado, eran un cúmulo de sensaciones contradictorias, y así he podido acceder a esos recuerdos recónditos de mi exigua memoria de 64K.
Entiendo por qué me llamo tanto la atención, si has leído mi entrada anterior menciono un tipo de articulo de la revista, Patas Arriba. Pues bien, efectivamente este es un ejemplo típico. Solo voy a copiar el principio del mismo: “Nacer en una cloaca no es agradable ni tan siquiera para una rata, y el Bronx, el lugar donde vine al mundo deja bastante que desear al lado de una cloaca.[...]”
Junto con este principio, en el centro de las dos páginas, la carátula del juego, donde se representa la típica escena ochentera de peleas de bandas. Tiene todos los tópicos, chupas de cuero con cadenas, tachuelas, bandas de tela rodeando cabezas, un punkie, palos, un callejón oscuro y sucio… Sabes que va haber leñazos por doquier, y nuestro protagonista, al cual vemos de espaldas a nosotros en actitud de lucha, va impartir ‘justicia’, limpiando el barrio de maleantes. 
Tras esta introducción, cómo no te van a entrar ganas de jugar inmediatamente. Algunos os preguntaréis, ¿cómo es que no te acordaste de tu mala experiencia con el arcade? Buena pregunta, no recuerdo, recordar acordarme. Vaya redundancia de señor perdido en sus propios recuerdos.

Al poco cayó en mis manos, sabía que era una buena compra, me guiaba el ‘fidedigno’ artículo de mi revista favorita.

Cuando miro la carátula no puedo dejar de pensar en Van Damme o Charles Bronson.

Sin mas preámbulos, sacamos la cinta, la introducimos en el reproductor, Shift + Run Stop, ‘press play on tape’, pulsamos play, y el relajante sonido del motor del Datacasette comienza. 

Como buen ‘ochobitero’, ¿qué haces mientras esperas a que tu nuevo juego cargue? Pues ojeas las instrucciones. Leemos como empieza la ‘historia’ del juego: “En este juego tienes el papel de Street Fighter, que viaja por el mundo a fin de poner tu destreza frente adversarios de diferentes nacionalidades.[...]”. A mi entender la descripción de la Micromaía molaba bastante mas, aunque luego casi explica lo mismo, pero ha conseguido engancharte desde al minuto cero, devorando todo el texto, capturas de pantalla, y lo mejor de todo, no sé si adrede, te lo ha vendido. 
Sigues ojeando las instrucciones de la cinta, las lineas multicolor en la tele comienzan. Pasas la vista sin interés en los controles de Spectrum y Amstrad, pero te quedas con los que te interesan CBM 64/128: “Usar puerta núm 1 para el jugador 1…”, benditas traducciones, ahora me hacen sonreír, entonces me indignaba. ¡En mi C64 pone port! ¡Qué falta de seriedad!. La primera cosa me llama la atención, los controles están diferenciados por versiones, USA y UK. La verdad no entendí mucho eso. De repente el gráfico de la portada aparece en el televisor.
Pantalla de carga, tampoco está tal mal...

La verdad no se parecía en nada a la de la carátula de la cinta, a esto creo que estábamos todos acostumbrados. Ahora reconozco que si se parece a la portada del arcade. En mi opinión no es de las mejores, pero tampoco es una birria. Siempre se agradecía una pantalla de carga, sobre todo si cargabas de cintas, como en mi caso. Otro plus, con el que siempre intentabas asombrar a vecinos y familiares, eran las músicas de los cargadores. En este caso no había música.

Seguimos leyendo:”F1: multicarga on/off.” ¡Oh, no! ¡Un multicarga! Una palabra temida para los ‘cintistas’, me acabo de inventar este palabro para denominar a los sufridores de las cargas desde cinta, como en mi caso.
La primera decepción, pero tampoco tan grave, puedo soportarlo si el juego me gusta. Me engañaba mentalmente. Seguimos con la lectura, instrucciones de carga, tampoco le prestaba atención, en mi caso siempre era igual ‘SHIFT + RUN/STOP’, esto creo que lo he escrito antes…. Siguiente cosa que me llamó mucho la atención. Al final de las instrucciones de carga del CBM:”La versión USA en la cara 1. La versión UK en la cara 2”. Vuelvo a reconocer que esta frase me confundió bastante, estaba acostumbrado a que los juegos tenían la misma versión del juego por ambas caras, pero esto era una novedad. En esas tribulaciones andaba cuando la música del juego llama mi atención.

La pantalla inicial, sobria, poco menos que el título, tres opciones y poco mas. 


Pulsamos el botón del joystick y aparece esto:
Mi 'amigo' Retsu retorna a mi vida 'ochobitera'.

Por un momento me sentí confuso. Los muñecos que salen en ambos lados parecen los sprites que dibujo con Basic y luego a través de los pokes mágicos se hacen mas grandes. En este punto en mi cerebro saltaron todas las alarmas. De nuevo pulso el botón del joystick y empieza la acción. He de reconocer que los fondos del juego no son detestables, a mi modo de entender son correctos, pero qué pasa con los luchadores. Pasa que son un amasijo de píxeles enormes. Cuando andan todavía se intuyen que son personajes, pero cuando empiezan los supuestos movimientos de lucha, el drama aparece. En algunas ocasiones, como en los saltos, o el sprite/s de vencido se convierte en un confuso amasijo inconexo de colores, cuadrados, y vaya usted a saber que hay dentro de eso. Dónde está esa maravillosa definición que he visto en la revista. Creo que en ese momento hubiera perdonado hasta que hubiera sido en monocromo, como en la versión de Spectrum.
Las decepciones no acaban aquí. Aunque he mencionado que los fondos son en mi opinión correctos, tienen el problema de que el algunos casos, como en el de Japón, se confunden con los personajes creando una especie de superposición de colores que hacen confundir a los luchadores con el propio fondo…  Mención a parte esquivar o localizar las estrellas ninja que te lanza Geki.
Por lo menos podríamos salvarlo porque jugar es divertido… No, no lo es. El inicio del juego era frustrante, no podía pasar del primer enemigo, mi ‘queridísimo’ monje del arcade, Retsu. Recuerdo la desesperación, sentimientos encontrados entre la decepción de sentirme engañado y lo torpe que era, soy, manejando el joystick. Hasta que descubrí un ‘truco’, o bueno eso creía yo. Si conseguías arrinconarlo y darle puntapiés constantemente lograbas vencerlo, o quizás era agachándote y soltándole puñetazos en sus partes. He puesto puntapiés porque es lo que pone en las instrucciones, yo lo considero patadón jotero con la pierna estirada, muy poco elegante si suponemos a nuestro protagonista un experto en artes marciales. Con esta ‘técnica’ conseguí pasar rápidamente, sin pena ni gloria, por los escenarios de USA e Inglaterra, llegando a China, pero aquí las cosas cambiaban. En los anteriores escenarios con mi técnica ‘patadón-puñetazo-trapero’ pude alzarme con la victoria solo con el esfuerzo de machacar rápidamente el botón del joystick contra un atrapado contrincante. Pero en China, los adversarios alcanzaban cotas de dificultad inhumanas, por lo menos para mi. El señor Lee casi era imposible de vencer, saltando cual cabra mientras soltaba a diestro y siniestro patadas. Si te despistabas lo mas mínimo, recibías un buen sopapo en todo el colodrillo.
Para superarlo, lo que hacía, era intentar darle un golpe o dos para que mi energía fuera superior a suya y aguantar protegiéndome hasta agotar el tiempo. Con esta técnica ruin vencí un par de veces, pero con el siguiente tipo, Gen, la cosa no funcionó, a si que de éste no pasé nunca.

Algunos pensaréis, pues para no gustarte, le diste bastante… Si, reconozco que le di bastante. Tenía escasez de juegos, y una vez que estaba cargado había que aprovechar. Aunque el ‘truco’ fue descubierto muy pronto, llegaba mas o menos fácilmente al país de Confucio, pero solo para ver como mis créditos, el juego te daba tres creo, bajaban irremediablemente ante Lee o Gen. Después de recibir una vergonzosa derrota, había que rebobinar la cinta para cargar el primer escenario, la cosa se me hacía muy pesada, pero lo seguía intentando. 
Otros me dirán, ¿no le metiste un cargador de la Micromanía? He estado repasando mis cintas de cargadores de juegos, no encontrando ninguno. Quizás se publico alguno en la revista pero no me dio por teclearlo. ¿Tal vez por estos últimos frustrantes recuerdos?

No quiero acabar esta ‘critica’ sin realizar dos menciones especiales. La primera sobre Birdie, el punkie de UK.
Los gráficos de los luchadores son dramáticos, pero con Birdie alcanza cotas de surrealismo extremas.

Es uno de los luchadores mas altos del juego junto con Sagat. Pero si con este gráfico querían conseguir que te asustaras, creo que lo consiguen, siendo uno de los gráficos en mi opinión mas desastrosos del juego.

Como segunda gran mención quiero comentar el final de cada combate. Se supone que el luchador vencido aparece soltando una frase. Para muestra un botón:
Este gráfico siempre me recordó a un señor en bata.



A parte de que siempre dicen lo mismo, o las frases diferentes eran en el SFII… Cómo construyeron el gráfico, volviendo a escalar el sprite con el modo expandido del VIC-II. En algunos personajes alcanza unas altas cotas de surrealismo... 
El gráfico de Birdie expandido todavía se ve peor.

Pero aún esto no ha terminado… Recordemos que en las instrucciones aparecía escrito que existían dos versiones del juego, una por cada cara de la cinta. Pues bien, efectivamente un día revisionando mis cintas para ver a qué jugábamos esa tarde, me dio de nuevo por el SF, y volví a caer en la cuenta de la leyenda de las instrucciones. A si que ni corto ni perezoso, rebobine la cinta para cargar la cara 2 o B. No voy a escribir lo mismo de antes porque se me acusará de repetirme mas que las sopas de ajo, con razón. La carga comienza, la pantalla de carga es la misma, termina la carga, empieza el juego. ¿Es el mismo? Me pregunte, ¿serán los textos que están en ‘yankie’? Qué inocente era. 
Este recuerdo me ha atormentado cuando hace un unos de días empecé a pensar en esta entrada. Por lo tanto para satisfacer mi curiosidad, y dejar de pensar mi senectud, volví a cargar mi juego original en mi C64. Primero la cara 1, a continuación la cara 2. ¡Sorpresa! Son el mismo juego, no varía ni un píxel. 

Hace tiempo me enteré que existían dos versiones del SF como efectivamente se menciona en las instrucciones del juego. Por desgracia la versión grabada en mi cinta es la UK, que lo siento, pero la considero malísima, mas si la comparamos con la versión USA. 
Esta pared es la del arcade, ¿no?

Vale, también tiene opciones pero al menos tiene como titulo el logo de la 'franquicia'.


Me encanta el colorido de los escenarios

Es posible que alguien opine que esta versión es menos ‘fiel’ al arcade original, pero muchas veces no hace falta ser fidedigno al mismo. Se puede realizar una ‘interpretación’ del juego creando uno mucho mas inspirado, divertido, como es el caso de la versión USA. Además los gráficos me parecen muy ‘kawaii’, mas parecidos a Yie Ar Kung-Fu, consiguiendo parecer un juego de NES.

Como conclusiones finales debo decir que este juego produce en mi unas sensaciones de decepción y frustración a partes iguales. Nunca le he perdonado esos gráficos 'superladrillo'. De acuerdo que el modo del C64 en multicolor tiende a eso, pero en algunos momentos me recuerda a los sprites programados por mi mismo en Basic.

Aquí os dejo el  link para jugar al juego preservado. Daros una vueltecilla por la página de los chicos de INDicereto están haciendo una labor encomiable para dejar a futuras generaciones lo que ya consideramos historia del videojuego, quizás prehistórica para algunos y algunas, pero historia al fin y al cabo. 

Hay que saber de donde se viene para saber a donde se va.

Como penúltima petición, me gustaría comparar versiones originales de este juego. Si alguien tiene la versión de ERBE aparecida en España que me comente si está en la misma tesitura. Se mencionan dos versiones, pero mi cinta solo existe una.

“Acabo de repasar la entrada, vaya paliza que te he dado amigo 'ochobitero'. Si has llegado hasta aquí mis mas sincera enhorabuena y gracias por leerlo entero. Espero que al menos te haya entretenido”

DarrO

Espectros y Duendes (y 2)

  Parte II. La degustación de la conversión Segunda parte dedicada a Ghost’n Goblins, en la que voy hacer un repaso completamente subjetivo ...